Publicado el: 07/09/2010 | Juan Carlos Di Lullo ha nacido el 30 de agosto de 1949. Ha ejercido el periodismo en la televisión, la radio, la prensa escrita, digital y hoy a cargo de la edición del video-periodismo en La Gaceta. Actor egregio con un largo itinerario sobre las tablas. Tiene reflexiones sobre el oficio que valen la pena leer.
Di Lullo dice “tengo un problema de diván con la autoridad” sostiene que el periodismo no está para dar satisfacción como le decía un jefe de redacción.
Pichi Di Lullo es un rubicundo periodista con una sólida formación profesional y de una vasta cultura. Reconocido por su bonhomía, taxativo en sus en sus opiniones, parco en sus respuestas. Me permito agregar este oxímoron: cálido y distante. Ha contestado con fluidez y seguridad a cada requisitoria. La nota es larga (a juicio de las urgencias de hoy) pero creo que no vale la pena recortarla porque para los que cultivan este oficio ¡no tiene desperdicio! aún para disentir.
¿Qué es ser periodista?
Contar historias, para mí. Pero creo que tengo una visión un tanto vieja de lo que es ser periodista: hace varios años un jefe de redacción de La Gaceta me preguntó, qué creía yo que vendía y le contesté ¡información! Él en ese momento me dijo que no, que el diario vendía en realidad satisfacción. Porque además de informarse la gente -al leer el diario- tenía que verse reflejada, tenía que encontrar contención y una serie de otras cosas. Yo creo que los periodistas no estamos en condiciones de brindar todo eso. Creo que estamos más o menos en condiciones de recoger historias, de evaluarlas y contarlas de la mejor manera a un público que creemos que está interesado, y si no es así, nuestra tarea es: interesarlo.
¿Cómo funciona el actor haciendo periodismo?
Yo tengo una sensación muy particular, los compañeros actores me definen como un buen periodista y, los compañeros periodistas me definen como un buen actor. De manera que yo me quedo con la parte buena. Algo debo tener de bueno. Yo le debo al hecho de haber sido actor esto de entrar en el periodismo, porque yo entro al periodismo por la televisión y entro a la televisión gracias a que se me conocía dentro de lo que era Tucumán hace 20 años o más gracias al teatro. Alberto Lombana tiene la idea de que yo podía hacer lo que se decía –se sigue diciendo- dar bien en cámara y me lleva a Canal 10 para un programa que se llamaba “Guía Visión”, que se grababa y salía una vez a la semana, los sábados. Una especie de revistita televisiva sobre hechos culturales. Estamos hablando a fines del 82’ y ahí yo debuto haciéndole notas, por ejemplo a China Zorrilla o a Ástor Piazzola. Decir que la segunda nota que yo he hecho en vida se la he hecho a Piazzola es una suerte inconmensurable y -una lástima también- porque me he perdido de hacer una buena nota porque no tenía elementos como para armarla. Creo que en ese momento era un actor más o menos bien formado y un periodista totalmente crudo y he aprendido el oficio en la calle duramente pero creo yo que con buenas armas. He tenido gente que me ha guiado, gente de la que he aprendido. Gente de la que he aprendido las cosas que hay que hacer bien y de otra de la que he aprendido lo que no se debe y después leer cuanto me ha caído en la mano sobre el tema de la profesión y también eso de asistir a esos pequeños cursos o cursillos sobre determinados aspectos.
¿Cuáles por ejemplo?
Por ejemplo periodismo de investigación que era un tema que me interesaba y que creo que en este momento está sumamente desvirtuado y ya no sé a qué se le llama. Hace 25 años yo lo tenía más o menos claro pero las cosas han cambiado. El periodismo ha cambiado, el mundo ha cambiado, la Argentina ha cambiado tremendamente yo ya no estoy seguro de nada. Lo cual creo que para un periodista es muy importante.
¿Qué comunicas vos como actor y qué comunicas como periodista? Como actor es mucho más fácil porque hay un libreto, hay un guión, hay un personaje, un director todas cosas en las que uno se puede apoyar para comunicar una idea. Por supuesto que el aporte mío como actor está en la conformación del personaje. Al personaje yo lo hago con elementos míos, de mi cuerpo, de mi personalidad, de mi inteligencia y eso lo aporto pero dentro de una puesta en escena dentro de una concepción del director que yo la puedo discutir, charlar pero me debo enmarcar en eso. Como periodista eso en mucho más difícil porque el campo es mucho más amplio o era.
¿Por qué era?
Probablemente en este momento lo que se llama la línea editorial de los medios se impone con mucho más fuerza, mucho más dureza sobre los periodistas. Yo creo que en este momento el periodista tiene muy poco margen de acción como individuo. Ahora está muy constreñido a las líneas editoriales de los medios y yo digo que me he criado en el periodismo en la época que el periodista venía de la calle con historias, proponía temas porque creía que había descubierto noticias, temas con historias importantes para contar. Creo que hoy el periodismo se hace dentro de los medios y que los editores o los jefes de redacción les dicen a los periodistas qué es lo que tienen que ir a buscar en las calles. No es un invento. No es una metáfora. Antes le decían a un periodista ándate al Hospital de Niños y tráeme diez historias a ver que hay. Ahora se le dice al periodista andá al Hospital de Niños y tráeme tres historias -en contra del gobierno o a favor del gobierno- y no volvás sino traes esas historias. Es un cambio sustancial.
¿Cómo hacés vos para titular?
Me parece muy difícil. Voy al núcleo de la historia, trato de extraer la idea más importante y le busco una vuelta atractiva para el lector, porque al lector se lo atrae con el título y con el primer párrafo de la historia. Es muy difícil que alguien tenga que vencer un mal título y un mal copete –como se decía antes- de una noticia para después entrar en el resto de la historia. Creo que la cultura audiovisual, en los últimos 15 ó 20 años, nos impone un ritmo y le ha hecho perder al que escribe –al periodista que escribe- este pacto que tenía con el lector. El lector le iba a perdonar unas diez o quince líneas y después iba a ver si entraba en tema. Si uno no lo capta al lector desde el título y en las primeras diez líneas lo perdió definitivamente.
¿Cómo construís vos la noticia?
Yo todavía creo en aquello de la Pirámide Invertida, creo que le gente que lee diario con artículos muy largos –con pocas figuritas, como decíamos cuando éramos chicos- porque los libros que tenían pocas figuritas no nos atraían cada vez son menos. Yo creo que es una población que va envejeciendo. Es un problema de ritmo y creo que lo define el hecho de que en este momento es la herramienta de moda como el Twitter que te limita a ciento cuarenta caracteres no deja de ser interesante. Es un desafío también. Si uno tiene más cosas que decir bueno hace otro mensaje u otros, no hay problemas. No hay limitación de espacio en ese sentido pero también es una idea interesante: eso de poder trasmitir una idea en ciento cuarenta caracteres.
¿Hay otros andariveles?
Sí, los que trabajamos en medios escritos sabemos que la tiranía de la caja: tenés que hacer entrar ahí, tenés que decir bien y tenés que poner el verbo y tenés que poner dentro de una caja determinada y que no sobre ni que falte que no se quede corto tampoco el título, es una tiranía pero propone un ejercicio.
¿Por qué seguís creyendo en la Pirámide Invertida?
Porque creo que uno debe comunicar hechos, datos, noticias, yo todavía creo en eso. Después tenemos otra cosa que es la opinión, columna en la que uno elabora todo un pensamiento. Ahí goza uno de uno pacto más abierto con el lector. Goza de un permiso para extenderse y de florear un poco esas ideas. Pero en la noticia pura y dura yo creo que debe cumplir el otro pacto que tiene con el lector. Acá te voy a comunicar hechos: “fax” como dicen los ingleses, los sajones. Si no tengo eso, no tengo nada. No tengo qué comunicar. Borges también decía: “La desgracia de los diarios es que tienen que salir todos los días” y a eso se refería de que no todos los días hay noticias fundamentales entonces a veces nosotros tenemos que llenar una caja de determinados centímetros en el diario y la información no da para tanto. Eso se nota, el lector lo percibe absolutamente le están dando vueltas floreando un tema que no da para más, entonces yo no quiero abusar del lector contándole una serie de cosas que es hojarasca. Si tengo algo importante para contarle se lo cuento de entrada y le digo: bueno esto es lo que tenemos. Si me querés seguir leyendo yo te cuento toda la historia. Yo te lo adorno te digo cómo estaba peinado el personaje, qué zapatos tenía y todo lo demás pero si eso no hace al núcleo duro de la noticia lo podes saber si te interesa sino los dos sabemos que ya está que lo que yo te quería comunicar está en la parte de arriba de la noticia.
¿Cuál es la diferencia entre periodismo digital y el otro?
Mirá el periodismo digital yo creo que es toda una rama que se está abriendo que uno no sabe muy bien dónde va a llevar pero que es fascinante. Yo he tenido la suerte de conducir La Gaceta digital desde su nacimiento. A esa sección la he organizado yo. Ahora está corregida y aumentada y en muy buenas manos, en las muy buenas manos de Federico Türpe, que la está haciendo crecer con el grupo de gente que tiene a su cargo: que es magnífico. A mí lo que más me preocupa, más que el diario digital o de los medios que están en internet como tales, me preocupa un poco más la nueva generación de periodistas nacidos ya con internet como herramienta y que no se da cuenta que es una herramienta. Cree que es un Dios, un tótem, es un algo que le va a dar lo que él no tiene y la usa con poco cuidado. Me hace acordar a mí a los chicos que juegan con elementos peligrosos ¿no cierto? con fósforos, con cohetes, con pirotécnica porque le puede explotar en las manos: de hecho ocurre. Yo creo que se necesita la formación de un periodista que creció en la época en que no había internet para que pueda manejar internet sin que pueda correr riesgos, o sea un periodista que sepa que la haya tocado la terrible experiencia de comer y ofrecer carne podrida y esto nos ha pasado a todos para darse cuenta del peligro de la carne podrida que hay en intenet. Yo veo a chicos muy bien formados. Chicos que han tenido la suerte de formarse en la universidad -cosa de que yo y mucha gente de mi generación no hemos tenido-. Nos hemos hecho de otra manera distinta y que le creen a todo lo que le aparece cuando “googlean” y que leen los diez primeros titulitos que le tira Google no miran de dónde viene que es esto y es un blog o el New York Times, en una de esa es mejor creerle al blog que al New York Times, ¿no es cierto? pero es tal el volumen, la cantidad, la variedad y la diversidad de información que ofrece internet que sólo una mente muy preparada, muy atenta, muy ágil está en condiciones de separar la paja del trigo y poder digerir eso y poder ofrecer una versión un poquito más segura al lector, en definitiva. Ese es el peligro que yo veo más que el periodismo digital yo creo que hay una nota de atención en el uso que hacemos los periodistas de las herramientas digitales.
¿Quiénes han sido tus maestros y cuáles han sido las líneas fundamentales que te han dado?
No sé si la suerte. Se ha dado así en mi vida. Yo he llegado al periodismo primero televisivo luego radial y al fin he podido llegar a lo que a mí me parece que es lo más profundo. Lo más duro del periodismo que es el periodismo escrito: porque queda. Porque no se lo puede ir a cambiar y porque no podemos siquiera jugar con la memoria débil de la gente. Yo he cometido infinidad de furcios como presentador en televisión, como periodista radial. No quedan mayores registros de esos furcios ni siquiera hay acá eso que hay en Buenos Aires. Estos infiernos que andan ahí que graban todo y que te sacan archivos de antes. Aquí en Tucumán no hay. Uno puede gozar de la benevolente memoria de la gente. La gente se acuerda de lo lindo. Eso lo sé como actor: la gente se ha olvidado de todos mis fracasos teatrales y que me felicita todavía por mis pocos éxitos y eso es una suerte. Bueno un poco con el periodismo escrito pasa lo mismo. El periodismo escrito está ahí y queda para siempre. No se lo puede tocar cosa de salto al vacío que tiene cuando los jefes mandan a imprimir la página del diario sabe que la suerte está echada. Así va a quedar para siempre y después dentro de cien años va a venir un historiador lo va a leer y va a decir que acierto o qué error.
¿Y las notas firmadas?
Ese es otro tema interesante ¿no? Cuando yo he llegado al periodismo escrito: firmar era un premio. Era una meta a alcanzar para el periodista, no cualquiera firmaba una nota. Hoy en día yo creo que la firma está un poco abaratada. No me parece mal pero me parece peligroso un periodista tiene que valorar él el hecho de que está emitiendo una opinión que firma y que corrobora o avala con su firma donde está diciendo esto lo digo yo, esto lo certifico yo y el diario me confía una columna sobre un determinado tema que me reconoce una autoridad especial sobre ese tema porque sino se la encargaría a otro colega mejor preparado para hacerlo. Entonces yo a ese espacio con la firma lo tengo que defender a muerte y me tengo que jugar y comprometerme en todo. Eso no quiere decir que las notas que no firma la pueda hacer de taquito pero yo creo que la diferencia fundamental es que en la nota que yo firmo comprometo mi opinión en la nota que no firmo no debo opinar eso es lo que yo creo porque no le puedo traficar opinión por información al lector. Cuando no firmo, cuando la noticia es … cuando la pieza que yo estoy escribiendo el diario la pone en su edición como noticia yo debo dar datos, números, informaciones, hechos concretos en la columna en la que firmo sí puedo decir a mí me parece que a favor en contra un horror, lo condeno lo ensalzo lo aplaudo o lo condeno.
¿Vos crees que cuando seleccionas una información no estás dando opinión?
Me tengo que cuidar de eso. O sea yo tengo una responsabilidad como comunicador –como se dice ahora en general- una responsabilidad que cuando le digo al lector o al oyente que voy a informar, tengo que tratar de ser lo más imparcial del mundo. Admitiendo desde ya que nadie es imparcial sobre esta tierra. Pero no debo dejarme tentar por la posibilidad de escamotear algunos datos de los que dispongo porque no abona la teoría a la que adhiero. O sea cuando yo estoy escribiendo una noticia tengo que proponerle al lector la mayor cantidad de fuentes cruzadas. No estoy descubriendo nada pero … Toscanini, Arturo Toscanini fue considerado un revolucionario porque volvió a tocar Beethoven como decía la partitura original que de la que se apartaron las interpretaciones posteriores que hasta ese momento estaban haciendo los directores y, fue un revolucionario porque estaba volviendo a hacer lo que decía la partitura del autor. A mí me parece que sería absolutamente revolucionario que los periodistas hoy, no en las notas firmadas, en las notas que no se firman lo que hace al cuerpo informativo del diario vuelvan a respetar tres o cuatro cosas elementales del periodismo como: tres fuentes cruzadas e independientes para dar por válido un dato y este tipo de cosas.
¿Cómo lo ves hoy?
Hoy en día uno ve para un lado y para otro que en determinadas publicaciones o en todas las publicaciones hay determinada gente que va a aparecer siempre opinando y determinada gente que no va a aparecer nunca. Bueno si eso no se dice de entrada desde el medio: este es un medio oficialista, este es un medio opositor. Este es un medio prorradical este es un medio prokirchnerista, como suelen decir los medios norteamericanos, este es un medio Republicano, este medio apoya a Obama este medio no apoya a Obama lo dicen explícitamente si no se hace esto en la Argentina y no se lo hace y se tiene esos elencos de opinadores estables en donde no figura el otro en ello se le está traficando opinión por información al lector. Ahí está el problema a la pregunta que vos me hacías al filtrar la información el periodista muchas veces lo está haciendo en función de lo que él cree o lo que él opina sino en función lo que le impone el medio en el que trabaja. Cualquiera sea este.
¿Cómo es tu relación con la censura?
Mi relación es pésima pero no tengo la fuerza yo como persona de abolirla por lo tanto me someto. Es la peor de las situaciones no soy inocente y no creo ser libre y no soy libre soy consciente de la limitación de mi libertad. Que es muy grande.
¿Cuáles son los datos que vos tomas en cuenta para construir una noticia?
Me pongo en el lugar del lector, en lo posible en la cabeza del lector, por lo tanto no doy por sabido cosas que yo sé por mi formación por mi especialización. No las doy por sabida trato de comunicarlas lo más didáctica, más formativa posible y trato de apartarle al lector la mayor cantidad de datos técnicos, puros de lo que tengo. A menos que se trate de una nota firmada en la que sí dejo traslucir y dejo abierto hasta donde puedo que eso es una opinión, una valoración teñida por mis gustos, mis preferencias, mi formación y mi historia personal cuando estoy trabajando una información trato de despojarme de todo eso para aportarle al lector la mayor cantidad posible de datos que le sirvan. Para que él elabore con esos datos su propia visión de la noticia que trato de comunicarle.
¿Cómo es tu relación con la autoridad de las empresas con las que has trabajado?
Pésima siempre. Tengo un problema de diván con la autoridad. El servicio militar en mi caso ha sido uno de los períodos más negros de mi vida por la sencilla razón de que en ese momento mi voluntad no existía porque estaba subordinada en función de la cantidad de barra que tuvieran en su chaqueta. Eran eminencias intelectualmente mejor formados o con más experiencia que yo sino simplemente porque tenían el grado de sargentos, cabo, teniente primero, capitán, coronel o lo que fuera tenían derecho a hacerme correr, hacerme tirar al piso, colgarme de un árbol cosas por el estilo. Eso que me parece a mí el colmo del ridículo del absurdo como modo de vida proyectado a otras situaciones más normales que serían las del trabajo en cualquier medio no deja de tener un cierto paralelo. Yo lo que he observado que en la medida en que las redacciones de cualquier medio: televisión, radio o diario impreso, incluso video –que es lo que estoy haciendo en este momento en La Gaceta- cuando eso está en manos de periodistas la cuestión es un poco más sencilla, las diferencias vienen a nivel humano e incluso a nivel profesional pero todavía hay una instancia de discusión en la que uno siente que está usando un idioma común. Pero me ha tocado trabajar en redacciones en las que las decisiones las toman señores que no son periodistas y ahí en donde a mí se me incendian todos los papeles porque no tengo un idioma común para hablar con esa gente. Cuando a mí se me dice que una noticia es noticia porque vende, yo ahí no puedo razonar como periodista, no puedo discutir, se me quema incluso esta cosa tan democrática que es la apelación al diálogo porque es como hablar con un chino, idioma que yo no hablo entonces cómo puedo hablar yo con un chino me es muy difícil. Eso es lo que yo siento cuando yo en las redacciones –y esto en una tendencia cada vez mayor- las zonas de decisión están quedando cada vez menos en manos de periodistas.
¿Cuál es el diario que más te satisface?
Para mí, el primer Página 12, el primero ¿no? un diario que era original que hacía periodismo, que investigaba, que era absolutamente audaz que rompía con los tabúes. A mí me daba la sensación –en esa redacción, ahí no he conocido a nadie, que haya trabajado en esa redacción- de que se divertían muchísimo, al mismo tiempo con un rigor periodístico admirable. En este momento no tengo absolutamente ningún modelo. La única receta a la que apelo para mantener cierta cordura para creerme más o menos bien informado es leer la mayor cantidad de diarios posible sabiendo que algunos diarios son absolutamente opositores, otros malintencionadamente opositores otros absolutamente favorables al gobierno y otros absolutamente obsecuentes entonces lo que yo hago es lo que en matemática sería tomar el promedio. Es decir tomar una media y estoy haciendo periodismo al leer así los diarios porque estoy consultando fuentes contrapuestas eso me permite a mí sacar algún dato del acérrimo opositor y también algún dato del más lamentable obsecuente. Cuando yo detecto que es un dato: el dato me sirve, prescindo de los adjetivos, prescindo de los de los motivos por los cuales lo han puesto me sirve. Yo creo que en la Argentina de hoy no se le puede exigir a la gente que lea los diarios con formación periodística pero sería la única forma de salir indemne de este mar de versiones entrecruzadas que se pueden leer, escuchar o ver por televisión o escuchar en la radio.
¿La tarea del periodista es individual o colectiva?
Yo quiero y siempre he intentado que sea colectiva, yo creo que en el fondo en el final uno hace un ejercicio personal. Uno por más que esté trabajando dentro de un equipo por ejemplo yo en este momento estoy a cargo de la plataforma de video de La Gaceta punto com. Mi trabajo específico es editar seleccionar armar los videos, nada más. Pero nosotros con los videos sólo no hacemos absolutamente nada. Fatalmente estamos subordinados y más que subordinados integrados a un trabajo en conjunto en la redacción del punto com. A su vez la redacción del punto com está relacionada con el papel y nos hemos obligado al trabajo en conjunto en el cual cada uno hace lo mejor que puede su área específica. Pero el ideal creo yo es trabajar en conjunto para no duplicar esfuerzos, para hacer el esfuerzo más eficiente pero creo que al final en el momento de la verdad al video lo edito yo y el que decide que partecita de la nota va y qué partecita no va y qué imagen adorna o apoya esa parte de la entrevista soy yo.
Por Félix Justiniano Mothe
Colegas de Primera fuente los felicito por la iniciativa de entrevistar periodistas que cuentan sus experiencias, anecdotas e ideas. Es bueno conocer oponiones de comunicadores con experiencia y de otros medios. Buena la idea. Ademas, el portal noto que el portal Primera fuente ademas de imponerse dia a dia, esta informando bien y cubre noticias q otros medios no lo hacen, el lugar q dan a la ecologia es para destacar, en fin, sigan asi. . creciendo.
Juan Carlos Di Lullo ha nacido el 30 de agosto de 1949. Ha ejercido el periodismo en la televisión, la radio, la prensa escrita, digital y hoy a cargo de la edición del video-periodismo en La Gaceta. Actor egregio con un largo itinerario sobre las tablas. Tiene reflexiones sobre el oficio que valen la pena leer.
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