El hallazgo generó una profunda indignación en la comunidad de pescadores deportivos, quienes recordaron que este año la fauna venía mostrando una notable recuperación gracias a las abundantes lluvias. Sin embargo, el desastre ecológico volvió a encender las alarmas sobre la salud de la cuenca Salí-Dulce.
Sospechas de contaminación industrial
En los videos difundidos por las redes, los denunciantes apuntaron de manera directa contra la falta de controles y el inicio de la actividad de los complejos fabriles de la provincia.
“Como todos los años, hoy ya es 8 de junio de 2026 y ya comenzamos con la contaminación en el río Salí. Da mucha bronca y mucha lástima. Seguramente viene de ahí... la mayoría de los ingenios y la citricultura también contaminan”, sentenció el pescador que documentó el hecho a las 16:30 horas.
Por su parte, el pescador Silvio Mercado se sumó al reclamo colectivo: "Hay que investigar qué ocurrió y si detrás de este desastre ambiental hubo algún tipo de contaminación".
Activaron el protocolo de investigación
Tras la masiva difusión del material audiovisual, pescadores y ambientalistas elevaron las denuncias formales a los organismos provinciales. Según informaron fuentes oficiales, la Provincia ya activó el protocolo correspondiente para estos casos, el cual contempla: Inspecciones oculares de urgencia en la zona afectada (Los Bulacio), toma de muestras de agua para análisis físico-químicos y recolección de ejemplares para determinar con exactitud las causas de la muerte de los peces.
Mientras se aguardan los resultados de los laboratorios oficiales, el episodio reinstaló con fuerza el debate sobre el tratamiento de efluentes industriales y la eficacia de las auditorías ambientales en las márgenes del río Salí.
