Omar Tammer y su esposa Sandra Carranza están sufriendo en
carne propia las penurias de cuando el Estado decide abandonar a los más
vulnerables. Según reveló el programa De Buena Fuente, que se trasmite los jueves
por la señal de Canal 10, la pareja, oriunda de Tafí Viejo, lleva años luchando
para que el PAMI les provea de los medicamentos que ella requiere para
sobrellevar sus enfermedades.
Sandra padece de Lupus, Fibromialgia y Artrosis en ambas
caderas, todas patologías incurables, y que por lo tanto requieren de un
tratamiento constante de por vida. Por su condición, que la imposibilita para trabajar
o realizar actividad física, es afiliada al PAMI desde muy joven.
Nunca habían tenido problemas, hasta el año 2016, cuando de
manera sorpresiva la obra social le suspendió la provisión de medicamentos.
Ante esta situación, Omar interpuso un amparo en la Justicia Federal, y en
noviembre de ese año obtuvo el primero de los fallos a su favor. El juez Fernando
Poviña (Juzgado Nº 1) hizo lugar a su planteo y le ordenó a la obra social cubrir
la totalidad de los tratamientos y medicamentos. El organismo apeló y decidió
no acatar la resolución judicial.
En julio de 2018, la Cámara Federal de Tucumán confirmó el
fallo de primera instancia y le ordenó –de nuevo- que cumpla con la provisión
de remedios y garantice la accesibilidad a los tratamientos que pueden frenar
el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de Carranza. Pero hasta
el momento, ambas resoluciones cayeron en saco roto.
La medicación que Sandra necesita tiene un costo de $80 mil
mensuales, por lo que sin la asistencia del Estado es imposible para ellos
conseguirla. En su desesperación, Tammer puso en venta sus órganos para poder pagar
los tratamientos de su esposa. “Es una medicación muy cara y nos está costando
mucho conseguirla. He tomado la decisión de vender alguno de mis órganos para
poder comprar la medicación que mi esposa necesita, porque el PAMI nos abandonó
completamente”, expresó el hombre en un video que colgó en la red social YouTube.
“Tengo dos riñones, pero sé que puedo vivir con uno. Mi hígado está completamente sano, no consumo ni drogas ni alcohol. Mis ojos funcionan muy bien. Cualquier persona que necesite, por favor que se comunique conmigo”, concluye.