La exmandataria describió cómo el sonido de un fuerte impacto la alertó desde su departamento en la calle San José, donde observó la desesperación del momento y la intervención de su hijo, Máximo Kirchner, quien bajó a la calle para pedir asistencia médica.
Cherasco, apodado
"Córdoba" por sus compañeros, solía viajar frecuentemente a Buenos
Aires para acompañar las vigilias frente a la casa de la líder de Unión por la
Patria. "Me enoja mucho que el amor y el agradecimiento tengan tanta mala
suerte", expresó conmovida la expresidenta al despedir al joven, a quien
agradeció por sus meses de lealtad y presencia.
