La paz social en el motor productivo de la provincia pende de un hilo. La negociación salarial entre los trabajadores citrícolas y la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) ha entrado en un punto de parálisis que amenaza con postergar indefinidamente el inicio de la zafra limonera.
El nudo del conflicto: salarios por debajo de la canasta
La última propuesta empresarial, que fijaba el jornal en $35.500, fue considerada "insuficiente" por los cosecheros. En un contexto de inflación persistente, el sector laboral se mantiene firme en su reclamo de un piso de $47.000, argumentando que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir las necesidades alimentarias básicas de las familias rurales.
Las diferencias también son profundas en el pago por producción: Oferta Empresarial: $1.145 por maleta (corte a tijera) y el reclamo del trabajador: $1.500 por maleta.
"Con lo que nos ofrecen hoy, el trabajador trabaja para comer en el día; no hay capacidad de ahorro ni de sustento digno", señalaron fuentes gremiales.
Denuncias por precariedad laboral
Más allá de los números, el conflicto tiene una cara humana alarmante. Los cosecheros han denunciado sistemáticamente las condiciones precarias en las que desarrollan su tarea diaria. Entre los puntos más críticos se destacan:
Falta de servicios básicos: Inexistencia de agua potable y sanitarios en los lugares de cosecha.
Inseguridad e higiene: Incumplimientos en los protocolos de seguridad que ponen en riesgo la integridad física.
Lentitud administrativa: A pesar de haberse realizado más de 150 inspecciones en conjunto con la Secretaría de Trabajo, los trabajadores denuncian que los expedientes no avanzan y las soluciones no llegan a las fincas.
Escenario de incertidumbre
El arranque de la cosecha ya venía condicionado por las inclemencias climáticas, pero ahora el factor humano es el principal escollo. De no mediar un acercamiento en las próximas horas, el sector gremial advierte con medidas de fuerza y bloqueos en los puntos productivos estratégicos de la provincia.
