Luego de semanas de incertidumbre y el temor de enfrentar una condena de hasta 15 años de prisión, la abogada Agostina Páez (29) recibió una luz verde judicial. Este martes, el Tribunal Penal N°37 de Brasil resolvió que la joven santiagueña podrá volver a la Argentina, donde deberá cumplir con servicios a la comunidad como parte de la suspensión del proceso.
Un giro en la estrategia judicial
La audiencia, que se extendió por más de tres horas, fue determinante. La fiscalía brasileña aceptó reducir la acusación: de tres delitos independientes de injuria racial a un solo delito continuado. Esto permitió que la pena mínima (dos años) fuera reemplazada por: Trabajos comunitarios (que se realizarán en Argentina) y reparación financiera a las víctimas.
"Fue una etapa exitosa de la defensa. Ahora restan trámites formales y la definición de la caución, lo que demoraría unos tres días", explicó su abogada, Carla Junqueira.
"Fue la peor experiencia de mi vida"
Al salir de los tribunales, Páez brindó una improvisada conferencia de prensa donde mezcló el alivio con el miedo que aún persiste. La joven reconoció su error y pidió disculpas públicas a los empleados del bar con los que protagonizó el incidente el pasado 14 de enero.
"Al juez le dije la verdad en todo momento. He pedido perdón a las víctimas, ellas aceptaron las disculpas y se fueron. Pero voy a seguir encerrada hasta irme porque aún recibo amenazas", declaró la joven.
Páez también dejó una reflexión sobre el trasfondo del conflicto, que se inició por una discusión sobre una cuenta y terminó con ella realizando gestos racistas (simulando un primate) frente a las cámaras: "Recomiendo que la gente se interiorice y entienda el contexto cultural. Hay que ponerse en la piel de las personas que sufren racismo".
El camino a casa
La abogada, que en días previos había manifestado una profunda crisis emocional asegurando que "prefería la muerte antes que la cárcel", ahora solo piensa en su Santiago del Estero natal. Aunque manifestó que le gusta Brasil y volvería en el futuro, su prioridad absoluta es el reencuentro con su familia y sus amigas.
Se espera que en menos de una semana se le retire la tobillera electrónica y pueda abordar el vuelo que la traiga de regreso al país, dando cierre a un proceso que se convirtió en una advertencia sobre la severidad de las leyes contra la discriminación en el país vecino.
