La Legislatura provincial se convirtió ayer en el epicentro de una sorpresa política que promete alterar el clima de paz entre los poderes del Estado. En un giro que pocos vaticinaban, el cuerpo legislativo aprobó el tratamiento de una interpelación a la ministra de Educación, Susana Montaldo, tras una moción presentada por la legisladora opositora Silvia Pérez.
Lo que convirtió este pedido de informes en un hecho extraordinario no fue la iniciativa de la oposición, sino el respaldo del bloque oficialista, que responde directamente al gobernador Osvaldo Jaldo. Esta decisión dejó al descubierto que el blindaje habitual sobre los funcionarios del Ejecutivo tiene, al menos por ahora, algunas fisuras.
Los puntos clave del reclamo
La legisladora Silvia Pérez fundamentó su pedido en la necesidad urgente de transparencia respecto a la infraestructura escolar, un tema sensible que golpea periódicamente a la opinión pública. Entre los ejes principales que Montaldo deberá explicar, se destacan:
Estado Edilicio: Situación real de los techos, riesgo de derrumbe y condiciones generales de las escuelas públicas.
Servicios Básicos: Diagnóstico de las instalaciones eléctricas y sanitarias en los establecimientos de toda la provincia.
Gestión de Obras: Detalle de las obras ejecutadas, los fondos invertidos y los proyectos que se encuentran paralizados o pendientes.
“Queremos información clara y documentada sobre la situación real de las escuelas. No podemos seguir con incertidumbres cuando hablamos de la seguridad de nuestros niños y docentes”, sentenció Pérez durante su alocución.
Un antecedente que genera tensión
La interpelación es una herramienta constitucional de control que suele tensar las cuerdas de la política tucumana. En la memoria reciente resuena el caso de 2021, cuando el entonces ministro Juan Pablo Lichtmajer enfrentó un proceso similar en el marco de una interna feroz dentro del Gobierno de aquel momento.
Lectura política: ¿Un mensaje interno?
La pregunta que circula por los pasillos de la Casa de Gobierno es por qué el oficialismo decidió "soltar la mano" —al menos formalmente— a una integrante del gabinete para que sea sometida al escrutinio legislativo.
Para algunos analistas, esto podría interpretarse como una señal de la propia conducción de Jaldo para exigir mayor dinamismo y respuestas a sus funcionarios; para otros, es simplemente una muestra de la autonomía que busca ejercer la Legislatura frente al Ejecutivo.
Lo cierto es que la fecha para la presentación de Susana Montaldo ya está en el horizonte cercano, y la provincia espera que, más allá de los cruces políticos, el resultado sea una solución concreta para las escuelas que hoy reclaman atención urgente.
