En el marco del inicio de la Semana Santa, el Padre Luis Zazano compartió una profunda reflexión sobre el valor espiritual de estos días para toda la comunidad de Tucumán. El sacerdote enfatizó que este tiempo no debe vivirse meramente como una costumbre, sino como una oportunidad para repensar nuestro propósito y el milagro de existir. "La vida es un regalo que debemos cuidar y celebrar cada día, incluso en medio de las dificultades que nos toca atravesar", expresó Zazano con su habitual calidez.
Su mensaje busca despertar una conciencia renovada sobre la importancia de la fe como motor de transformación personal y social en tiempos de incertidumbre. Uno de los ejes centrales de su intervención fue el llamado a un servicio que nazca de un corazón sincero y no esté contaminado por la búsqueda de reconocimiento personal. Para el sacerdote, la verdadera alegría cristiana se encuentra en la capacidad de entregarse a los demás sin condiciones, especialmente a quienes más necesitan una palabra de consuelo. "El servicio tiene que ser con mucha gratitud y sin esperar nada a cambio de nadie, ahí es donde aparece Dios", remarcó con firmeza durante la entrevista. Esta visión del desinterés se vuelve fundamental para reconstruir los lazos comunitarios en una sociedad que a menudo premia el éxito individual sobre el bienestar.
Respecto a los desafíos y dolores que enfrenta el ser humano, Zazano ofreció una perspectiva llena de optimismo, asegurando que ninguna oscuridad es definitiva si existe apertura a la esperanza. Invitó a mirar la realidad con ojos nuevos, encontrando los pequeños signos de vida que brotan incluso en los entornos más estériles o complicados de nuestra rutina. "Con un cachito de esperanza podés salir adelante, no importa cuán profundo sea el pozo en el que sientas que estás hoy", aseguró el religioso. Según su visión, la Pascua es ese paso necesario del dolor a la plenitud, un proceso que requiere mucha paciencia, oración y confianza absoluta.
Finalmente, instó a los fieles a participar activamente de las celebraciones parroquiales, destacando que el Triduo es el corazón de la fe y un espacio de encuentro sumamente profundo. Más allá de los ritos, insistió en la necesidad de vivir una "pascua diaria" a través de pequeños gestos de bondad y una actitud de agradecimiento por la vida recibida. "Vivir agradecidos nos cambia el humor y nos permite ver el milagro en lo cotidiano, en el abrazo de un amigo o en el sol", concluyó el Padre Luis. Con este llamado a la alegría, el comunicador espiritual dejó una huella de paz, instando a los tucumanos a ser portadores de luz.
TRIDUO PASCUAL EN TUCUMÁN
- Jueves Santo: Misa de la Cena del Señor y Lavatorio de los Pies. Tradicional visita a los siete monumentos en las iglesias del casco histórico de San Miguel de Tucumán a partir de las 20:00 horas.
- Viernes Santo: Vía Crucis de la Ciudad. Celebración de la Pasión del Señor y Adoración de la Cruz. Se invita a los fieles a unirse en oración silenciosa y ayuno como signo de respeto y reflexión espiritual.
- Sábado de Gloria: Solemne Vigilia Pascual. Bendición del fuego y del agua en todas las parroquias de la provincia. Es el momento culminante de la liturgia cristiana donde se celebra la victoria de la vida.
- Domingo de Resurrección: Misas de Pascua en horarios habituales. Encuentro familiar y celebración del mensaje de vida plena que propone la Iglesia Católica para dar cierre a la semana más importante del calendario.