Tucumán enfrenta un escenario hídrico sin precedentes tras un trimestre de precipitaciones extremas que desbordaron la capacidad de absorción del suelo en toda la provincia. El observador meteorológico Cristofer Brito detalló que en zonas como el aeropuerto se acumularon cerca de 900 milímetros en lo que va del 2026. Este volumen representa una cifra alarmante para la región, considerando que habitualmente estos valores se alcanzan tras un ciclo anual completo de lluvias. La magnitud del fenómeno climático ha puesto en alerta máxima a las autoridades locales y a los habitantes de los departamentos del sur.
Las localidades del sur provincial fueron las más castigadas por el temporal, con registros que superaron ampliamente las proyecciones emitidas por los servicios oficiales de alerta. "La naturaleza nos demostró que sigue siendo más todavía la cantidad de agua que puede caer debido al alto contenido de humedad", explicó el especialista. En Monteros se registraron picos de 270 milímetros, mientras que en ciudades como Concepción y Aguilares el agua caída superó los 130 milímetros. Estas cifras traducen la tormenta en una masa hídrica imposible de gestionar para los actuales sistemas de drenaje y cauces naturales.
La falta de infraestructura tecnológica avanzada en el país dificulta la precisión de los pronósticos ante eventos de tal intensidad y velocidad de desarrollo en la atmósfera. Brito fue contundente al señalar que "lo que tiene que llover en un año lo hizo en solamente tres meses y medio", calificando la actual situación climática local. Según el experto, la carencia de datos específicos impide predecir con exactitud cuánta agua caerá en puntos geográficos determinados de nuestra provincia. Esta brecha tecnológica limita la capacidad de respuesta y prevención frente a tormentas que descargan volúmenes extraordinarios de agua.
El estado de los cauces y la saturación de los terrenos complican el panorama para las próximas semanas, especialmente en las zonas bajas del este y el sureste tucumano. "Vemos que la situación es caótica desde hace meses con suelos totalmente saturados y caudales de ríos al límite", advirtió el profesional durante la entrevista. La red interconectada de ríos que deriva en el sureste provoca que localidades como Graneros y Simoca continúen afectadas por el lento drenaje de las cuencas altas. Incluso con lluvias moderadas de 50 milímetros, el riesgo de nuevos desbordes es inminente debido a la saturación.
De cara al próximo trimestre, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa que las precipitaciones seguirán situándose por encima de los promedios normales para esta época del año en Tucumán. "La tendencia es que a medida que vaya ingresando el frío esas chances de lluvias van a ir bajando gradualmente", adelantó Brito sobre el inicio del otoño. Abril ya ha registrado tres veces el volumen de agua esperado para todo el mes, manteniendo la incertidumbre sobre la intensidad de los futuros frentes. Se espera que recién en mayo la provincia ingrese en su típica temporada seca, dando un respiro a la región.