El grave episodio comenzó alrededor de las 21 del lunes y requirió un masivo despliegue de fuerzas especiales de la Policía de Tucumán y del Servicio Penitenciario para recuperar el control del predio.
De acuerdo con el reporte oficial elaborado por el comisario principal Martín Villarreal (jefe de Zona I), la revuelta fue liderada por dos adolescentes de apellidos Olmos y Coronel. Los internos utilizaron armas blancas de fabricación casera ("facas") y elementos contundentes para reducir al trabajador Esteban Aguilera, atrincherándose posteriormente en el Pabellón N° 8.
Mientras mantenían al celador como escudo, los amotinados avanzaron destruyendo diferentes sectores internos, provocando graves daños materiales, principalmente en el área de enfermería.
Ante la falta de respuestas al diálogo y la peligrosidad de la situación, se dispuso un cerco perimetral e intervención conjunta que incluyó a: Personal de la Comisaría de Trancas y el destacamento de Vipos, grupos especiales de Infantería Norte y agentes tácticos del Servicio Penitenciario.
Al intentar ingresar para reestablecer el orden, las fuerzas de seguridad fueron repelidas con una "lluvia" de elementos contundentes arrojados desde el interior, tales como piedras, botellas, herramientas, matafuegos e incluso machetes.
Irrupción táctica, rescate y un penitenciario herido
Frente al inminente riesgo de vida del rehén, las autoridades ordenaron una entrada forzada y táctica al sector. Tras minutos de extrema tensión en el cuerpo a cuerpo, los nueve menores fueron reducidos y el celador Aguilera fue rescatado sano y salvo, sin registrar heridas de gravedad.
Sin embargo, el operativo dejó un saldo de un efectivo lesionado. El cabo Patricio Robles, integrante del grupo especial del Servicio Penitenciario, cayó desde una altura aproximada de cuatro metros mientras realizaba maniobras de cobertura y vigilancia sobre los techos del establecimiento para evitar posibles intentos de fuga.
El cabo Robles sufrió heridas de consideración en el rostro y la cabeza, por lo que fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla de la capital tucumana, donde permanece internado bajo observación médica.
Evaluación de daños e investigación judicial
Pasada la medianoche, el director del instituto, Ignacio Perea, se hizo presente en el lugar para constatar la magnitud de los destrozos en la estructura del penal, los cuales fueron calificados por las autoridades como "de gran importancia".
La causa judicial quedó a cargo de la Unidad Fiscal Criminal N° 2, encabezada por el fiscal Facundo González. Desde el ministerio público se ordenó la intervención del equipo de Criminalística para las pericias en la escena, el secuestro de la totalidad de las armas y objetos punzantes utilizados por los internos, y la correspondiente notificación del caso a las respectivas fiscalías que ya intervienen en las causas de origen de los menores implicados.
