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Día Mundial del Medio Ambiente: Argentina enfrenta la crisis climática con metas estancadas

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En un escenario global marcado por eventos extremos y estrés hídrico, es clave delimitar cuáles son los acuerdos firmados por el país y su nivel de avance. Los especialistas advierten que "el cambio climático dejó de ser una prioridad política nacional".



Argentina llega al Día Mundial del Medio Ambiente con una agenda climática muy debilitada. Mientras el Gobierno niega el cambio climático y avanza con desregulaciones, en el mundo entero los eventos extremos no dejan de sucederse. El país se comprometió a una serie de objetivos cuyo cumplimiento total está previsto para 2030; sin embargo, tres de cada cuatro están estancados o sus avances son insuficientes.

En un mundo marcado por las crisis energética, económica y ambiental, cada país se posiciona de una manera diferente y lleva adelante, o no, políticas para poder cumplir ciertos compromisos. Argentina firmó en 2015 el Acuerdo de París, junto a otros naciones para construir un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono, y en 2016 lo ratificó a través de la Ley 27.270.
Imagen de la devastadora inundación que ocurrió en Bahía Blanca.


"Todas las Partes a esforzarse por formular y comunicar estrategias a largo plazo para un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, tomando en consideración sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus circunstancias nacionales", establece el artículo nº 4 del Acuerdo.




Sin embargo, el panorama actual en Argentina es bastante desalentador según los datos que recabó el Observatorio Nacional de Acción Climática, que lleva adelante un monitoreo sobre 100 objetivos que se comprometió el país a cumplir. Esto lo hacen de forma colectiva 21 organizaciones con representantes de ONGs, universidades, medios de prensa y el sector privado.

"El primer relevamiento del Observatorio mostró que el 73% de los 100 objetivos oficiales vinculados a la agenda climática nacional no estaba en camino a cumplirse para 2030", aseguró Mariano Villares, de Sustentabilidad sin Fronteras en diálogo con C5N. Eso significa que el 17% fue clasificado como imposible de cumplir, el 20% como sin avances y el 36% con avances leves. "Es decir, casi 3 de cada 4 compromisos estaban estancados o mostraban avances muy insuficientes", sentenció.


¿Cuál es el avance de los objetivos climáticos?

    No exceder la emisión neta de 349 MtCO2e en el año 2030 (Sin avances)
    No superar la emisiones de 372 MtCO2e en 2025 (Imposible de cumplir)
    Ser carbono neutral al 2050 (Sin avances)
    Reducir por eficiencia energética y uso responsabIe de Ia energía aI menos un 8% Ia demanda energética Plan Nacional de Transición Energética (Avance leve)
    Al 2030, las 24 jurisdicciones cuentan con Planes de Respuesta que incorporan Inventarios de GEI, análisis de riesgos climáticos, medidas de adaptación y mitigación y sistemas de monitoreo NDC,PNAyMCC (FI-09) y (FI-12), Ley 27.520 y decreto 1030/20 (Avance moderado)
    Superar eI 50% de renovabIes de Ia generación eIéctrica en el Plan Nacional de Transición Energética (Avance moderado)
    Reducir colectivamente las emisiones globales de metano antropogénico en todos los sectores en al menos un 30% por debajo de los niveles de 2020 para 2030. (Avance leve)

"El desafío ya no es solamente asumir compromisos, sino demostrar que esos compromisos se transforman en políticas concretas, medibles y sostenidas. Y ahí los resultados son preocupantes", añadió Villares.

Algo que quedó muy claro en los discursos del presidente Javier Milei es que el cambio climático dejó de ser una prioridad política nacional y para Villares eso se refleja en la reducción de capacidades dentro de la autoridad ambiental nacional, en la menor articulación institucional y en la falta de señales claras sobre la actualización de los compromisos climáticos del país.

"Un punto importante es que Argentina todavía no presentó su NDC 3.0. La NDC, es la Contribución Determinada a Nivel Nacional, y representa el compromiso climático que cada país presenta ante Naciones Unidas para informar sus metas de reducción de emisiones, adaptación y acción climática", remarcó.

Uno de los principales problemas, apunta el especialista, es la falta de información sobre dónde se encuentra parada Argentina en materia climática, accesible a cualquier persona y chequeada.

"Si no hay información, responsables claros, indicadores y mecanismos de rendición de cuentas, es muy difícil corregir a tiempo. Ahí aparece una de las principales brechas de la política climática argentina", explicó. Como consecuencia, no hay "capacidad institucional suficiente para verificar si esos compromisos se están cumpliendo".


Para Villares es importante recalcar que "la crisis climática ya hace años que no es un escenario futuro, es una condición del presente". Inundaciones, sequías, incendios, etc., se están danto a nivel mundial de manera más frecuente, y afectan de manera directa a las poblaciones, generando pérdidas humanas, económicas y sociales vinculadas con el cambio climático.

"Desmantelar protecciones como la Ley de Glaciares, que resguarda nuestras principales reservas estratégicas de agua dulce, va exactamente en la dirección contraria a la que necesitamos", argumentó.

En las últimas semanas se confirmó que el fenómeno de El Niño afectará severamente a varias regiones de Sudamérica este año. Este impacto se suma a una alarmante ola de eventos extremos a nivel global: desde las temperaturas de 40° y las muertes por golpes de calor en la India, hasta las inundaciones en Ecuador que ya dejaron miles de evacuados. Nada de esto es casualidad; son los síntomas de un cambio climático que no da tregua y para el cual los Estados deben estar preparados de manera urgente.

Ante esta realidad Villares aclaró que "en Argentina, El Niño suele traducirse en lluvias muy por encima del promedio e inundaciones en el litoral y la zona central, con impacto directo sobre la producción agropecuaria, la infraestructura y las poblaciones más expuestas".

Sin embargo el Ejecutivo toma decisiones que no van de la mano con prevenir y cuidar a la población: "El Gobierno redujo el Servicio Meteorológico Nacional. Los despidos dejaron a más de la mitad de las estaciones sin observaciones nocturnas, con un verdadero apagón de datos de varias horas por día".

Por lo cual el sistema de alerta temprana no funcionará en caso de emergencia. "Sin planificación, el país no previene, reacciona tarde y siempre a mayor costo, humano y económico. Sin información pública confiable, no hay sistemas de alerta temprana que funcionen, sin coordinación entre organismos, cada emergencia se enfrenta de forma improvisada. La ausencia de política climática no es neutral, es una decisión que traslada el riesgo a la gente y la factura a las próximas administraciones", agregó.


¿Qué tiene que hacer Argentina para poder retomar el rumbo en agenda climática?


Según explicó el especialista, las prioridades climáticas deben centrarse en defender el marco legal vigente -evitando retrocesos en normativas como la Ley de Glaciares- y en recuperar las capacidades técnicas del Estado, con foco en el SMN.

Además, consideró indispensable la presentación de la NDC 3.0 para volver al plano internacional, junto con un fortalecimiento de la gestión de riesgo que incluya alertas tempranas y un trabajo conjunto con los gobiernos locales. Enfatizó, por último, que, lejos de los discursos, la solución radica en la planificación y la evidencia, ya que los tiempos de la política no coinciden con la urgencia climática.
Daniela Salinas C5N