La degradación de las reservas hídricas estratégicas en el norte argentino exhibe la fragilidad de las comunidades frente a las corporaciones extranjeras. Así lo señalaron desde ProECO, ONG que viene advirtiendo que las filtraciones industriales impactan de manera directa sobre los Nevados del Aconquija, comprometiendo los cauces naturales que abastecen a la población. "La contaminación de la cuenca Salí-Dulce llega hasta el Río de la Plata porque los cauces de agua conectan todos los territorios", advirtió Lourdes Albornoz, quien aseguró que la acumulación de residuos tóxicos precariza la salud pública y amenaza la biodiversidad vegetal en los valles provinciales.
Las limitaciones estructurales del Estado para fiscalizar los emprendimientos mineros profundizan la indefensión jurídica de las poblaciones afectadas en sus derechos. La enorme concentración de recursos financieros por parte de firmas globales anula la capacidad regulatoria de las dependencias gubernamentales del sector. "Cualquier funcionario público que quisiera incluso con buena voluntad ponerle un control a eso no tiene el poder materialmente", aseveró la activista. Esta asimetría de poder facilita la aprobación express de informes de impacto ambiental que omiten variables técnicas cruciales sobre el recurso hídrico. Las presiones transnacionales debilitan la soberanía de los entes de control regionales frente a las promesas de reactivación industrial.
El diseño institucional de las normativas de promoción económica responde a lógicas corporativas dictadas en los centros financieros del exterior. Las recientes flexibilizaciones regulatorias del Régimen de Grandes Inversiones (RIGI) promueven el extractivismo mediante la quita de protecciones sobre zonas de glaciares. "El texto de esta ley no está escrito en Argentina, proviene de un protocolo de minerales críticos promovido en Europa", denunció Albornoz. El destino de las materias primas extraídas en las tierras nacionales nutre esquemas globales de especulación financiera y armamento militar transnacional. La legislación vigente prioriza el flujo comercial externo por sobre las directivas de sustentabilidad ecológica demandadas por la ciudadanía.
El avance científico actual ofrece alternativas sustentables que invalidan la necesidad de continuar ejecutando perforaciones a cielo abierto en áreas protegidas. La ciencia orientada al beneficio de los pueblos promueve el desarrollo de circuitos tecnológicos basados en el reciclaje de minerales extraídos. "Si no frenamos las agresiones, no hay ambiente posible que preservar ni que celebrar ningún día del año", concluyó firmemente la dirigente. La movilización de las asambleas busca romper la apatía social para que la población local asuma su rol de territorio afectado. El cese inmediato de la persecución judicial a defensores ambientales constituye el eje central para restablecer la justicia territorial.