La industria azucarera tucumana comenzó a recuperar gradualmente su nivel de producción luego de las críticas restricciones en el suministro de gas natural que paralizaron al sector durante las últimas semanas de frío intenso. Si bien la actividad vuelve a ponerse en marcha tras gestiones conjuntas entre el Gobierno provincial, la Nación y las comercializadoras, el escenario actual es complejo: hay gas, pero a un costo significativamente mayor.
El impacto en plena zafra y el salto en los costos
El recorte energético golpeó en el momento menos oportuno, coincidiendo con el pico de la zafra. A comienzos de julio, las autoridades drásticamente redujeron el suministro industrial en el Norte para priorizar el consumo residencial, forzando a ingenios, plantas citrícolas, textiles y manufactureras a disminuir o detener por completo sus operaciones.
De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el problema no radica en una falta de producción de gas a nivel nacional, sino en las severas limitaciones del sistema de transporte hacia la región y en el encarecimiento de la energía importada:
Gas de producción nacional: Ronda los US$ 4,50 por millón de BTU.
Gas Natural Licuado (GNL) importado: Alcanza valores cercanos a los US$ 18 por millón de BTU.
Esta diferencia tarifaria representa un fuerte incremento en los costos operativos de las fábricas. Según el CEPA, la actual reorganización del abastecimiento priorizó el flujo desde Vaca Muerta, pero dejó expuesta a la región norteña mientras continúen pendientes las obras de infraestructura necesarias para ampliar la capacidad de los ductos.
Reclamos del sector y el fantasma de futuros inviernos
Ante esta situación, la Unión Industrial de Tucumán cuestionó las restricciones y exigió mayor transparencia en el mercado energético, además de plantear mecanismos que permitan distribuir los sobrecostos generados durante el invierno. Desde la entidad advirtieron que la competitividad de las economías regionales se encuentra bajo serio riesgo al tener que afrontar valores tan altos para garantizar el insumo básico.
Si bien el Gobierno provincial anunció que logró asegurar un cupo de gas para sostener la actividad, aclaró que las condiciones comerciales y los precios finales deberán ser negociados de manera directa entre cada empresa y sus respectivos proveedores.
El episodio deja una advertencia clara para el futuro de la principal agroindustria tucumana. Empresarios e industriales coinciden en que, sin un esquema que brinde previsibilidad y sin la concreción de las obras públicas de transporte pendientes, la vulnerabilidad energética volverá a jaquear a la producción en los próximos inviernos.
