El gol de Julián Álvarez para el 2-1 frente a Suiza desató un festejo descontrolado en la Selección Argentina. No era para menos: encaminaba la clasificación a las semifinales del Mundial. Sin embargo, en medio de la euforia, hubo un detalle que pasó inadvertido y que terminó siendo determinante para evitar un problema mayor: una avivada clave de José Manuel López.
Apenas la pelota entró, gran parte del equipo argentino corrió a abrazarse con el delantero de Atlético de Madrid. En ese contexto, la Albiceleste demoró algunos segundos en volver a ocupar sus posiciones y quedó desordenada para la reanudación. Fue allí cuando apareció la rápida reacción del atacante de Palmeiras.
López, que había ingresado minutos antes y había asistido a Julián en el tanto de la ventaja, advirtió que Argentina todavía no estaba acomodada y decidió impedir que Granit Xhaka sacara rápidamente desde el círculo central. Se cruzó delante del capitán suizo, demoró la ejecución y le dio el tiempo suficiente a sus compañeros para regresar a sus respectivos puestos.
En la transmisión oficial apenas se observó un tumulto en la mitad de la cancha y la posterior tarjeta amarilla para el Flaco López. Sin embargo, un ángulo al que accedió TyC Sports permitió reconstruir la secuencia completa y revelar el verdadero motivo de la amonestación, una acción que había pasado completamente desapercibida en vivo.
La maniobra evitó que Suiza aprovechara esos segundos de desorden para atacar con la defensa argentina todavía mal parada, un riesgo habitual después de un gol en un partido de máxima tensión.
López terminó siendo protagonista por partida doble. Primero, con una asistencia precisa para que Julián Álvarez marcara el 2-1 en el tiempo suplementario. Después, con una avivada que no quedará reflejada en las estadísticas pero que ayudó a proteger una ventaja decisiva en el camino de la Selección Argentina hacia las semifinales del Mundial frente a Inglaterra. Finalmente, la historia culminó 3-1 con el gol de Lautaro Martínez en el ocaso.
