La cordillera de los Andes impone una vez más su cara más implacable. El Paso Internacional Cristo Redentor, la principal vía de conexión terrestre entre Argentina y Chile, cumple este lunes 21 días consecutivos cerrado debido a un intenso temporal de nieve que afecta a la alta montaña. Como consecuencia directa de esta prolongada interrupción, más de 2.000 camiones permanecen varados a ambos lados de la frontera a la espera de una reapertura que, por el momento, no tiene fecha confirmada.
Desde el Gobierno de Mendoza se informó que la inhabilitación se mantendrá hasta nuevo aviso. Equipos de Vialidad de ambos países trabajan de forma contrarreloj en el despeje de la calzada, aunque las tareas se ven entorpecidas por los persistentes riesgos de rodados y avalanchas. Ante este panorama, la Confederación de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) emitió un comunicado advirtiendo sobre la gravedad de la situación que atraviesan los transportistas y señalando que, de persistir las malas condiciones climáticas, la única alternativa viable —aunque sumamente onerosa— sería desviar el tráfico por el paso de Jama, ubicado en la Segunda Región del vecino país.
Millonarias pérdidas para el sector de cargas
El impacto económico sobre la logística regional ya cuantifica cifras alarmantes. Según estimaciones de Ricardo Squartini, secretario de la Comisión Directiva de la Asociación Propietarios de Camiones Mendoza (Aprocam), cada unidad detenida genera un perjuicio diario estimado en 450 dólares, contemplando tanto costos fijos como lucro cesante.
"Un camión que lleva parado este tiempo suma unos 9.000 dólares. Y si tenemos en cuenta que son cerca de 2.000 unidades, serian aproximadamente unos 18 millones de dólares hasta el momento", advirtió Squartini en diálogo con medios locales.
A esta merma financiera se le suma el costo de oportunidad: al permanecer los vehículos cargados y a la espera, las empresas se ven imposibilitadas de aceptar nuevas cargas dentro del circuito nacional.
El relevamiento oficial detalla una compleja postal de congestión en territorio mendocino:
Uspallata: Alrededor de 600 camiones concentrados en el Área de Control Integrado (ACI) y estaciones de servicio locales.
Acceso Sur a Desaguadero: Entre 800 y 1.000 unidades distribuidas en distintos paradores ruteros.
Bases empresariales: Cerca de 1.500 camiones de firmas mendocinas permanecen resguardados en sus propias bases para no saturar los espacios destinados a transportistas de otras provincias.
El panorama en Neuquén y los desvíos logísticos
La crisis climática también repercute con fuerza en Neuquén. Si bien el paso internacional Pino Hachado fue habilitado este lunes, cerca de un millar de transportes de carga continuaban estacionados en predios acondicionados en Zapala, Las Lajas y Cutral Co.
Carlos Cruz, director de Defensa Civil provincial, detalló que Cutral Co concentra la mayor cantidad con 344 vehículos, secundada por Zapala con 302 y otros 240 sobre el trayecto hacia Las Lajas. Para contener esta contingencia, la provincia desplegó un comité de emergencia que incluye puestos médicos avanzados, ambulancias permanentes y la articulación logística de los municipios de la región.
En Mendoza, un esquema solidario impulsado conjuntamente por Gendarmería Nacional, Aprocam y el Sindicato de Choferes garantiza al menos una comida diaria a los conductores varados, procedentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.
Frente al freno total en Cristo Redentor, algunas compañías exportadoras e importadoras optaron por desviar sus trayectos hacia los pasos alternativos de Pino Hachado y Cardenal Samoré. Sin embargo, esta variante logística implica sumar cerca de 2.000 kilómetros adicionales —en contraste con los tradicionales 380 o 400 kilómetros que separan Mendoza de Santiago—, demoras de hasta 48 horas en los cruces y una significativa renegociación de tarifas para absorber los sobrecostos operativos.
