El indicador de empleo reflejó una pérdida promedio de 2.265 puestos de trabajo formales por día, al tiempo que se contabilizó un saldo negativo de 2.371 empleadores menos en el mismo período. Esta tendencia consolida un escenario complejo para el entramado laboral e industrial.
Evolución del empleo formal y caída en el número de trabajadores
El impacto en la nómina salarial privada y pública muestra un deterioro sostenido en lo que va del año. En los primeros cinco meses, la desvinculación de trabajadores con cobertura de riesgos del trabajo alcanzó las 113.897 bajas acumuladas. Si se extiende la medición al período completo de la actual administración nacional, la cifra total de puestos destruidos asciende a 411.663 empleos formales.
En términos absolutos, la masa total de empleados declarados sufrió un recorte significativo. En diciembre de 2025, el registro oficial contabilizaba 9.559.457 trabajadores registrados, mientras que para el mes de mayo la cifra se redujo a 9.445.560 empleados activos.
Reducción de empleadores y el problema de la "natalidad empresarial"
La cantidad de unidades productivas en actividad también evidenció una retracción continua. El universo de empresas pasó de 489.749 empleadores registrados en diciembre de 2025 a 484.095 en abril, descendiendo hasta llegar a 481.724 empresas en mayo. En el acumulado total de la gestión, la masa de empleadores que dejó de operar suma 30.633 firmas.
De acuerdo con las precisiones técnicas proporcionadas por la SRT, este fenómeno presenta una particularidad estructural. El organismo explicó que la contracción del tejido productivo no obedece únicamente a un pico de cierres intempestivos, sino fundamentalmente a un déficit en la tasa de natalidad empresarial. La falta de apertura de nuevas sociedades e iniciativas comerciales no alcanza a compensar la salida habitual de empresas del sistema formal, lo que genera un saldo neto fuertemente negativo.
Los sectores económicos más afectados por la pérdida de empresas
El análisis sectorial del mes de mayo confirma que la destrucción de empresas se concentró de forma prioritaria en el comercio y la industria manufacturera, actividades altamente dependientes de la demanda del mercado interno.
El comercio al por mayor y al por menor encabezó las bajas con la pérdida neta de 841 firmas, seguido por la industria manufacturera con 403 cierres y los servicios de alojamiento y gastronomía con 341 unidades menos. Por su parte, el rubro de transporte y almacenamiento registró un saldo negativo de 210 empresas, mientras que la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca perdió 156 empleadores.
El declive también se extendió hacia los servicios inmobiliarios con 113 firmas menos, las actividades asociativas y servicios personales con 81 cierres, los servicios administrativos con 60, los servicios profesionales y científicos con 48 y el sector de la construcción con 42 empresas dadas de baja. Completan la nómina negativa las actividades culturales y deportivas con 40 cierres, información y comunicaciones con 25, la enseñanza con 15 e intermediación financiera con 4 firmas menos.
En contraposición a la tendencia general, solo cuatro actividades registraron variaciones positivas marginales en la incorporación de empleadores durante el mes. La explotación de minas y canteras sumó una empresa, el suministro de electricidad, gas y agua incorporó dos, la administración pública y defensa agregó seis, y el sector de salud humana y servicios sociales lideró las adiciones con 11 nuevos establecimientos, dejando el balance neto del mes en 2.371 empresas menos en el mercado argentino.
