Más allá del daño patrimonial que implica para cada familia la reposición de los elementos sustraídos, el principal temor radica en el peligro que conlleva la manipulación de la red de gas. La rotura o el robo de estos componentes puede derivar en fugas peligrosas para la seguridad de las viviendas y sus colindancias.
Ante un episodio de estas características, se reitera a los vecinos la importancia de evitar intervenir sobre las instalaciones afectadas, comunicarse de inmediato con los canales de emergencia de la empresa prestadora del servicio y radicar la denuncia policial correspondiente.
