Las derivaciones se llevaron a cabo gracias a la disponibilidad de los aviones sanitarios provinciales, una herramienta estratégica gestionada por el Ministerio de Salud Pública para garantizar la continuidad de atención en pacientes que requieren estudios y cuidados médicos inaccesibles a nivel local.
Detalles de los operativos
Una paciente de 44 años con diagnóstico de leucemia mieloide aguda fue trasladada para someterse a estudios especializados y definir su conducta terapéutica. Durante el vuelo, bajo la supervisión de la médica Patricia Villagra y los enfermeros Daniel Ávila y Mariel Casamayor, permaneció estable tras recibir soporte de oxígeno por un leve episodio de desaturación.
Se concretó el traslado de una niña de 4 años proveniente del Hospital Garrahan, diagnosticada con nefroblastoma bilateral, quien viajó para un control evolutivo de su enfermedad.
Segunda derivación: Un paciente de 52 años, en el postoperatorio de un abdomen agudo y con antecedentes de infarto intestinal, fue derivado para continuar su tratamiento en CABA. Requirió monitoreo continuo, hidratación, analgesia y soporte de oxígeno, viajando en compañía de su esposa y asistido por la doctora Patricia Villagra junto a los enfermeros Mariel Casamayor y Mario Filomeno.
Un abordaje integral y humano
Más allá de la complejidad técnica y médica —con aeronaves comandadas por los pilotos Efraín Leccese y Eduardo Pastor—, los operativos destacaron por un fuerte acompañamiento familiar. La División Servicio Social del Siprosa, a cargo de la licenciada Gladys Martínez, brindó contención y asesoramiento permanente a los allegados de los pacientes.
Estas acciones forman parte de las políticas sanitarias impulsadas por el Gobierno provincial para consolidar una red de atención pública eficiente, capaz de articular recursos humanos, logísticos y sociales ante situaciones críticas.
