Los relevamientos privados detectaron una aceleración en los precios de los alimentos y bebidas durante la segunda semana del mes, un repunte que amenaza con presionar sobre el índice general de precios y poner a prueba la continuidad de la tendencia bajista.
La dinámica de la canasta básica vuelve a ubicarse en el centro de la escena financiera, obligando al oficialismo a monitorear de cerca el pulso de las góndolas en un contexto donde las proyecciones privadas sitúan la inflación general de septiembre en una franja de entre el 1,8% y el 1,9 por ciento.
Disparidad en las mediciones privadas y presión sobre los productos frescos
Las señales sobre el comportamiento de los precios minoristas mostraron matices y diferencias metodológicas según las distintas consultoras del mercado. Por un lado, el informe de LCG encendió las alarmas al reportar un salto semanal del 3% en alimentos y bebidas durante la segunda semana de septiembre, una suba impulsada de manera excluyente por fuertes incrementos en panificados (9,2%), verduras (6,2%) y carnes (2,7%).
En la vereda de enfrente, Analytica registró una variación mucho más moderada del 0,4% para el mismo período, acumulando un promedio de cuatro semanas en torno al 2,4%. Pese a estas divergencias en el ritmo semanal, ambas firmas coinciden en que el índice general del mes se moverá en un rango similar al proyectado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que ubica la inflación de septiembre en el 1,8%, marcando una leve aceleración de una décima frente a agosto.
Contención oficial: tarifas reguladas por debajo de la inflación y freno a los combustibles
Para contrarrestar el impacto del encarecimiento alimentario y evitar desvíos en la macroeconomía, la administración nacional aceleró una serie de medidas orientadas a moderar los precios regulados y amortiguar el costo de vida:
Ajustes tarifarios acotados: Los servicios públicos experimentaron incrementos sensiblemente inferiores al índice inflacionario. Las tarifas eléctricas de Edenor y Edesur en el AMBA se actualizaron un 1,75%, mientras que el gas natural registró un retoque promedio del 1,40% a nivel nacional.
Refuerzo de subsidios: La Secretaría de Energía amplió las bonificaciones extraordinarias para la luz, elevando al 75% el descuento total en las facturas de los hogares más vulnerables mediante la combinación de un beneficio del 25% adicional y la tarifa social preexistente.
Postergación impositiva: Ante la volatilidad internacional del crudo Brent —que se mantiene por encima de los 100 dólares—, el Ejecutivo emitió el Decreto 829/2026 para postergar la actualización del impuesto a los combustibles, congelando los montos impositivos hasta el 30 de septiembre para evitar un efecto dominó sobre la cadena de transporte y consumo
