La segunda mitad del gobierno de Javier Milei está siendo marcada por una palabra clave: endeudamiento. Ayer nomás, sin ir más lejos, dos comisiones de la cámara de Diputados trataron de sintetizar, a lo largo de una reunión maratónica, los casi 80 proyectos presentados durante las últimas semanas sobre la problemática del endeudamiento. Finalmente, un despacho del oficialismo y dos de la oposición lograron firmas y podrán ser tratados en la cámara en algún momento de octubre.
Esta hiperactividad parlamentaria, que impulsó la oposición y arrastró al oficialismo, tiene que ver con un problema que desde el Gobierno primero se despegaron (“son pactos entre privados”) y que con el correr de los meses se fue convirtiendo en una de las cosas más visibles de lo que no anda en el plan económico diseñado por Milei y Luis Caputo. Un programa cuyo talón de Aquiles está en casi todo lo que tiene que ver con la vida cotidiana de la gente común.
Tras la difusión de numerosos informes que detallan el fuerte endeudamiento de las capas medias de la sociedad, este miércoles se difundió un nuevo informe que da cuenta de cómo también alcanza a una amplia mayoría de los hogares de los barrios populares. Esa es, precisamente, una de las principales conclusiones de un informe elaborado por el Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR), a partir de una encuesta realizada durante septiembre de 2026 en 428 hogares de 119 barrios populares registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), distribuidos en 15 provincias.
Según el estudio, el 78% de los hogares encuestados tiene al menos una deuda, mientras que el 67% de los hogares endeudados se encuentra en una situación de sobreendeudamiento. La deuda promedio asciende a $2,3 millones por hogar, frente a un ingreso familiar mediano de $1 millón mensual. El informe señala que la diferencia entre los ingresos disponibles y el costo de sostener las necesidades básicas explica buena parte de la utilización del crédito como mecanismo para afrontar los gastos del hogar.
El endeudamiento como herramienta para la subsistencia
El relevamiento caracteriza al endeudamiento como un fenómeno asociado principalmente con la subsistencia. El 66% de las deudas corresponde a gastos corrientes, entre ellos alimentación, servicios, salud, indumentaria, educación, transporte y alquiler. Dentro de ese conjunto, la compra de alimentos aparece como uno de los principales motivos para recurrir al crédito: el 45% de las deudas relevadas se originó para adquirir comida.
La alimentación también ocupa el primer lugar entre los gastos habituales de estos hogares. El 96% la señaló entre sus tres principales egresos, seguida por los servicios, mencionados por el 53%, y el pago de deudas, con el 36%. De este modo, el informe observa una relación directa entre la necesidad de financiar el consumo básico y las dificultades posteriores para afrontar las obligaciones asumidas.
Uno de los datos que refleja esa situación es que el 59% de los hogares que tomaron deuda para comprar alimentos posteriormente redujo sus gastos en comida para poder pagarla. El relevamiento también indica que el 83% de los hogares encuestados atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria. En el último año, el 71% redujo alguna comida diaria y el 60% tiene al menos un integrante que concurre a un comedor o recibe viandas.
El informe describe así un circuito en el que la alimentación puede aparecer primero como motivo de endeudamiento y luego como una de las variables sobre las que las familias realizan ajustes para cumplir con sus compromisos. Entre los hogares endeudados, el 51% declaró haber reducido gastos en alimentación para pagar sus deudas. También aparecen recortes en indumentaria, con el 37%, y recreación, con el 36%.
El drama de las moras y atrasos
Las dificultades para cancelar las obligaciones también se reflejan en los niveles de atraso. El 30% de los hogares endeudados se encuentra en mora, definida en el informe como un atraso superior a 90 días, mientras que otro 22% registra atrasos de entre 31 y 90 días. Solo el 48% se encuentra estrictamente al día con sus compromisos. A su vez, el 43% de los hogares declaró que destina más de la mitad de sus ingresos totales al pago de deudas.
La cantidad de acreedores constituye otro indicador de la presión financiera. En promedio, cada hogar endeudado tiene 2,8 acreedores. Las aplicaciones o empresas fintech aparecen como la fuente más extendida: están presentes en el 46% de los hogares endeudados. Le siguen los prestamistas particulares o del barrio, con el 36%, y el fiado en comercios del barrio y los préstamos bancarios, ambos con el 33%. Los préstamos de familiares o conocidos alcanzan al 30%, mientras que el 28% acumula facturas de servicios vencidas.
El estudio señala además que el 44% de los hogares combina fuentes formales de financiamiento, como bancos o billeteras virtuales, con redes informales de préstamo. Esta combinación muestra que las familias recurren simultáneamente a diferentes mecanismos para cubrir sus necesidades financieras.
El trasfondo del endeudamiento: precariedad laboral y multiempleo
El contexto laboral ayuda a explicar parte de esta situación. El principal aportante de los hogares relevados tiene, en promedio, 1,4 trabajos y dedica unas 9,1 horas diarias a la actividad laboral durante 5,3 días por semana. Sin embargo, el nivel de ingresos continúa siendo limitado. El ingreso familiar mediano es de $1 millón mensual y el promedio alcanza $1.142.086.
De acuerdo con el informe, el 73% de los ingresos familiares proviene del trabajo, mientras que el 19% corresponde a transferencias vinculadas con prestaciones o programas sociales, principalmente la Asignación Universal por Hijo y el Programa Alimentar. Otro 6% proviene de jubilaciones y pensiones.
La comparación con los indicadores nacionales expone diferencias en materia de empleo e ingresos. En los barrios populares relevados, solo el 15% de los principales aportantes tiene un empleo registrado, frente al 54,9% de la tasa nacional utilizada como referencia por el informe. Además, el 56% de los aportantes trabaja más de 45 horas semanales.
En términos de ingresos, la mediana por persona en los hogares encuestados se ubica en $250.000, la mitad de la mediana nacional de $500.000 citada en el estudio. La mediana de ingresos por hogar, de $1 millón, representa el 62% del promedio nacional de $1,6 millones utilizado como comparación.
El endeudamiento también tiene un impacto sobre distintos aspectos de la vida cotidiana. El 87% de los hogares endeudados indicó que las deudas afectan bastante, mucho o muchísimo su vida diaria. El principal ámbito afectado es el estado de ánimo o emocional, mencionado por el 67%, seguido por el sueño y el descanso, con el 52%, y la salud, con el 42%.C5N
