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Caputo atribuyó la suba del riesgo país al contexto internacional y al peronismo

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Al igual que lo hizo durante el macrismo, el ministro de Economía atribuyó la tensión financiera a todos menos a las decisiones del Gobierno. Cómo ya pasó la mitad del periodo de gestión, ya no es culpa de la pesada herencia sino del miedo a que el peronismo gane las elecciones.

Luis “Toto” Caputo volvió a encontrar una explicación para la tensión de los mercados. Ante los empresarios de IDEA, el ministro atribuyó la suba del riesgo país, que este viernes llegó a los 650 puntos básicos, a las tasas internacionales y al fuerte aumento del petróleo.

La lista de justificaciones de Caputo es larga. Primero fueron los problemas heredados del gobierno anterior. Después apareció el temor al regreso de los “kukas” y, en el medio, el fantasma del comunismo. Ahora, el ministro sumó un nuevo factor para explicar la tensión financiera: el riesgo externo.

Caputo aseguró que el riesgo país pasó de un promedio cercano a los 450 puntos básicos a ubicarse alrededor de los 600 y sostuvo que la suba responde, en partes iguales, al escenario internacional y a factores locales.

“Es mitad atribuible al contexto internacional, sin duda, que está afectando a todos los países”, afirmó. Entre los elementos que mencionó están las tasas internacionales y el fuerte aumento del precio del petróleo, dos variables que, según su explicación, impactan sobre el costo del financiamiento, la inflación y el nivel de actividad.

La otra mitad, según Caputo, tiene un origen doméstico. El ministro señaló que algunos inversores temen que la Argentina vuelva a las políticas económicas del pasado. “Eso ha generado un cierto temor a volver al infierno”, sostuvo.

El llamado “Messi de las finanzas” también descartó una devaluación como mecanismo para mejorar la competitividad. En lugar de utilizar el tipo de cambio como herramienta, defendió una estrategia basada en bajar impuestos y regulaciones, mejorar la infraestructura y reducir el costo financiero para las empresas.

“No creemos que ese camino sea devaluando”, afirmó. Para Caputo, una depreciación del peso termina traduciéndose en una pérdida del poder adquisitivo. “La devaluación es simplemente sueldos miserables para la gente”, sostuvo.

El ministro también defendió la reforma laboral y aseguró que las cargas patronales bajaron del 20% al 2%. Su argumento es que, al reducirse la diferencia de costos entre contratar de manera formal y mantener trabajadores en negro, debería disminuir el incentivo a la informalidad.

Caputo admitió que los resultados de estas reformas no serán inmediatos. En ese sentido, adelantó que la reforma previsional será la última gran reforma estructural del Gobierno, porque antes considera necesario conocer el impacto que tendrán los cambios tributarios y laborales sobre la economía.

La idea oficial es avanzar primero con esas reformas y, una vez que exista mayor previsibilidad sobre los ingresos y el empleo formal, discutir los cambios en el sistema jubilatorio.Página12