La referente médica enfatizó la importancia de asumir una conducta proactiva en el cuidado de la salud femenina para evitar diagnósticos en fases avanzadas. La profesional instó a no postergar las consultas anuales y sostuvo que "tenemos la obligación de atender un cuerpo que ha vivido, somos responsables de ir a controlarnos".
El acceso a la aparatología mamográfica permite identificar lesiones de carácter milimétrico en una etapa donde la intervención resulta plenamente conservadora. En ese aspecto, Herrera De Budeguer destacó que "la detección temprana en etapa preclínica nos permite asegurarle a la paciente la posible curación de la enfermedad".
La especialista remarcó la importancia de iniciar los chequeos periódicos durante la cuarta década de vida para prevenir complicaciones en las edades de mayor riesgo. Al referirse a la estrategia de diagnóstico oportuno, puntualizó que "la mayor tasa de incidencia está entre los 50 y 70 años, por eso propuse estudiarse a los 40". A su vez, la ginecóloga aclaró que la mutilación quirúrgica representa un fallo en la cadena de atención preventiva cuando el abordaje médico llega con demora.
Sobre la evolución de los tratamientos actuales, concluyó que "extirpar una mama hoy es un fracaso donde hemos llegado tarde el médico, la paciente o el sistema".