El acelerado avance de la inteligencia artificial plantea desafíos complejos para la seguridad informática y la protección de la intimidad en los ámbitos educativos. La manipulación fraudulenta de imágenes y la viralización de contenidos falsos en colegios de distintas provincias evidencian una problemática social que requiere atención urgente. Al respecto de este fenómeno, el especialista César Agüero señaló que "la tecnología ha impactado en los cambios, pero hay personas que la usan para causar daño y estafar".
La falta de una cultura de prevención digital en la sociedad agrava la exposición de los sectores etarios más vulnerables, especialmente niños y adolescentes en etapa de formación. Los menores priorizan la aceptación social y la visibilidad en las plataformas sin ponderar las consecuencias legales ni el impacto a largo plazo en su vida profesional. Sobre el comportamiento de los jóvenes en la red, el perito forense destacó que "los adolescentes buscan pertenecer y exhibirse, sin medir que las empresas investigan su huella digital".
A pesar de los vacíos en la legislación específica sobre delitos digitales, existen precedentes judiciales que sancionan la obtención y difusión de datos sin consentimiento. Las herramientas forenses actuales permiten rastrear conexiones e identificar direcciones IP para determinar responsabilidades en la creación de material adulterado. En cuanto a las posibilidades de investigación técnica, el investigador informático explicó que "la justicia puede solicitar a los sitios que informen cuál fue la IP que procedió al envío".
Para mitigar los riesgos cotidianos, los expertos recomiendan configurar la privacidad avanzada en las aplicaciones de mensajería y restringir el acceso público a las imágenes. El uso de capas adicionales de seguridad en las cuentas personales dificulta la extracción no autorizada de contenidos gráficos por parte de terceros malintencionados. Sobre las opciones de resguardo disponibles en las plataformas, Agüero indicó que "con la privacidad avanzada de chat se bloquea la imagen y la inteligencia artificial no puede tomarla".
La ausencia de normativas educativas específicas sobre ciberseguridad en el ámbito escolar deja a la comunidad educativa desprotegida frente a los nuevos riesgos virtuales. Diversos países europeos ya han implementado restricciones y programas formativos para frenar el impacto negativo del uso temprano de dispositivos en la salud mental. Para promover un entorno digital seguro, el especialista instó a que "el sector de educación tiene que replantearse esta situación e incorporar la ciberseguridad como materia".
El rol de los adultos y padres resulta fundamental para supervisar el acceso tecnológico y evitar que los menores queden expuestos a situaciones de acoso o manipulación. La articulación entre las familias, las escuelas y la justicia es el único camino eficaz para construir una ciudadanía digital responsable y protegida. A modo de conclusión sobre la necesidad de concientización, el perito forense concluyó que "hay que enseñar a nuestros jóvenes las consecuencias del mal uso de esta tecnología".