De acuerdo con la información suministrada por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol (Ipaat), los únicos establecimientos que lograron sostener sus operaciones en medio del temporal son La Providencia, La Florida, Cruz Alta, Aguilares, Famaillá y Concepción. En tanto, el resto de las plantas fabriles aprovecha las interrupciones forzosas para llevar adelante tareas de mantenimiento a la espera de que el mejoramiento de las condiciones meteorológicas permita retomar el ritmo habitual de cosecha en los campos.
El principal escollo generado por las precipitaciones no radica únicamente en el estado de maduración de la caña, sino en las graves dificultades que presenta la caminería rural. El deterioro de los caminos de ingreso, los callejones y las picadas dificulta severamente el traslado de las cosechadoras, camiones y equipos pesados hacia las fincas, imposibilitando el ingreso a los lotes a pesar de que existan sectores listos para ser recolectados. Desde el sector industrial confían en que las tareas comiencen a normalizarse de manera paulatina en las próximas horas, siempre y cuando las condiciones de humedad comiencen a retroceder.
A pesar de estos contratiempos climáticos que han marcado el pulso de toda la campaña, los números globales de la actividad azucarera reflejan un volumen significativo de producción tras 162 días de zafra. Según el reporte oficial actualizado al 14 de octubre, la cosecha acumulada alcanza las 14.873.044 toneladas de caña molida bruta, con un saldo de 1.157.685 toneladas de azúcar físico producido.
En paralelo, la campaña destinada a la producción de alcohol registra un total de 236.413.217 litros elaborados, con la participación activa de nueve ingenios destiladores a lo largo de 158 jornadas operativas.
