Jueves 17 de Mayo de 2012
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Carburista, futbolista y “cantaor”

Chicho Boscarino fue jugador de fútbol, en Atlético e Instituto de Córdoba y terminó en All Boys de Tucumán, hace la especialidad de arreglar carburadores y ama el flamenco. Ver video.

Francisco Boscarino, artísticamente “Francisco de Cadiz, porque no podía ser Francisco Boscarino, ya que es italiano puro y como cantaor flamenco tuve que buscar algo alusivo a lo que realmente es”. Ese nombre se lo puso el director de Radio Nacional, recordó al iniciarse la entrevista.

Nacido en Córdoba -de la Argentina-, Chico recordó que “mis padres en aquella época dura se vinieron a Tucumán en busca de mejores rumbos y fue cuando yo tenía 4 ó 5 años”. Se empezó “a criar” como de costumbre. “Después me hice un poco más grande y en el año 47’ con 15 ó 16 años tenía buena predisposición para el fútbol en la época de oro y me llevaron a Atlético Tucumán. Arranqué en la sexta, y escalaba con la quinta, con la cuarta de fierro de esa época y alternaba partidos en la primera como lo corrobora tantas fotografías que tengo y recorte de los diarios”.

Pero por el año 52’ lo llevan a Instituto de Córdoba a préstamo “porque era una época que andaba pateando más o menos bien”. Tiempo después se volvió a Tucumán porque lo que pidieron los de Atlético era una cifra “un tanto elevada. Aunque debo reconocer que no costaba tanto, andaba bien pero no costaba tanto”. Era de la época de antes, cuenta, cuando se respetaban los puestos y a los wings, a los que eran veloces lo ponían tanto de wing derecho como de wing izquierdo y “ahí tenía que morir, no como ahora que se ve ahora, donde el jugador anda por un lado o anda por el otro”.

Boscarino evoca que cuando estuvo en Instituto “fue un año muy lindo” y volvió a Tucumán para dedicarse a trabajar “pura y exclusivamente”. Cuando estaba trabajando en el taller “se apersonan tres señores: el doctor Roque Dupuy, que murió ya, un tal Setimio Ricciuto, una gran persona -puestero del mercado- y un tal Galíndez que tenía una cerrajería muy grande en la Mendoza al 1.000. Yo cría que venían por turno por mi especialidad que es carburista. Yo llevo 65 años haciendo carburadores y eran gente de la directiva de All Boys, de acá vecino mío y era que venían porque tenían interés en mí y ya habían hablado por otros dos muchachos más de Atlético: Cancino y Moya a convencerme y le digo no ya me dedico a trabajar ya esto es otra cosa. “El fútbol no era como es ahora que cualquiera gana cualquier plata. No, cobrara nada. Cuando jugué en el 52’ en Instituto cobraba 400, no sé decirle si eran 400.000, 400 pesos, 400 centavos con los cambios estos que ha habido de moneda. Bueno vamos a volver la semana que viene de dice esta gente. Decídase como está jugando y me decidí jugar de vuelta y estuve del 56 al 60 en la primera de All Boys”.

Cuenta que con casi con 31 años de edad ya las oportunidades “estaban perdidas” que hubo una oportunidad cuando estaba en Instituto se interesó Lanús. “No se hizo tampoco”. Mientras tanto “muchacho grande y yo cantaba todos los días acá, en el taller.

Pero en otro momento de su vida llega al flamenco. Por aquellos años cantaba porque escuchaba un programa que se propalaba en la radio a las dos menos cuarto de los días miércoles, de España, que lo auspiciaba una casa que estaba en la 25 de Mayo que se llamaba La Alhambra y a mí me gustaba. Evidentemente ya había en mí una predisposición para ese “cante” tan misterioso y tan difícil porque como dicen los grandes “sabedores” duende y misterio del flamenco. Usted puede tener una voz maravillosa y un oído maravilloso, pero si no tiene una predisposición natural para cantar el flamenco, el cante jondo, nadie puede cantar. Ejemplo, le puedo poner de Plácido Domingo –que lo habrá escuchado cantar contemporáneo, mejicano, tangos pero él no podría cantar flamenco ni bañándose-. Claro es así si no tiene la predisposición no lo puede cantar bien y tal es así que uno de los grandes cantaores de flamenco de todas las épocas, un muchacho que era analfabeto artísticamente se llamaba El Cabrero porque era un muchacho del campo que cuidaba cabras. Él dice que cuando el cantaor de flamenco está cantando si no está sufriendo está cantando mal.

  • ¿De dónde viene el flamenco? Es un misterio el cante flamenco nace en la India y Ud alguna vez habrá escuchado un cassette árabe y tiene el lamento ahhhhh yyyyyy nada más que los moros lo han ido perfeccionando y estoy contando esto porque quiero llegar a lo siguiente el misterio de que yo siendo italiano puedo cantar flamenco un canto que es tremendamente difícil porque los moros han dominado más de 800 años toda esa parte y algún antepasado femenino mío ¡vaya a saber cómo son las cosas! A buen entendedor pocas palabras. De ahí mi predisposición y tanto amor por el canto flamenco que si bien es cierto me gustan todas las músicas y que me perdone la juventud menos el pop. No me gusta aquel que medio desnudo en un escenario de 40 metros con 50 ó 60 parlantes. Ese género no me gusta. Lo demás todo, el tango que en muchas fiestas me obligan, el contemporáneo, el bolero pero el flamenco es: ¡el que me machuca!

  • ¿Por qué le gusta tanto? No sé, es una barbaridad y sigue en la incógnita de que puede ser que antes alguien eso ha sembrado la semillita. El gitano andaluz que son los más grandes cantaores de flamenco. Ellos dicen que tienen una vena más en el cuerpo y esa es la vena flamenca porque los grandes cantaores son andaluz, son españoles andaluces del sur de España de la que conozco.

¿Tiene algún antecedente? Sí, este misterio –llamémosle- es una herencia de mi madre, Josefina Chifitto, que –gracias a Dios- a los 95 años de edad y seguía cantando casi igual que cuando tenía 20, era una calandria mi mamá cantando de ahí viene la garganta nuestra para la música y los hermanos Boscarino que Ud lo habrán sentido cantar que son hijos de mi hermano. De ahí viene la parte de cantante de la parte de mi mamá que cantaba muy, pero muy bien cantaba hasta vieja.

  • ¿Estudiaba música? Mi madre que era una mujer bella vino de Italia en el año 30’. Primero vino mi padre. Se llamaba Josefina y su mote era Pipina y mi papá como se llamaba José le decían Pipino. Ella era siciliana pura y cantaba cosas de su pueblo que se llamaba Roselini y ella cantaba unos temas como una baguala digamos ¿no? En el dialecto. Cantaba dichos del pueblo Italia tiene muchos dialectos Uds debe saber. Eso cantaba ella y los temas de aquel momento como “Mama” temas viejísimos de aquella época y ella cantaba y de ahí viene lo nuestro.

  • Se nota cuando canta flamenco que pone mucho sentimiento. Obligado. Sino no puede salir bien. Estoy viviendo la frase a tal punto como le acabo de decir que cuando yo hice una milonga flamenca sobre una perra que yo tenía que me gustan los animales me clavé en la mitad porque la emoción me embargó tanto que no me salía la voz. Canta “La diabla” a su perra. Eso era flamenco puro lo otro era cuplé para mayor cantidad de ejemplo. Canta Soy del Campo.

  • ¿Cuál es la razón por la que ama esta música? La respuesta es la predisposición natural yo aquí cantaba todo el día cuando yo todavía no tenía descubierto esto y flamenco, tango y vino una vuelta un cliente mío de la calle San Luís al 100 de apellido Urquiza y me dice Chicho Ud canta muy bien yo te voy a llevar a un guitarrista para que te haga una evaluación y vemos qué pasa. Y me llevó a la casa de un muchacho guitarrista que se llamaba Manolo Doña que aparte de ser buen guitarrista era una extraordinario persona y que está junto conmigo en cientos de fotos en los escenarios y me dice sí vamos a andar y así en aquel día del año 65’ empezamos a vocalizar a ir a un lugar a ir a otro desde la Quiaca hasta Rosario y se dio la oportunidad que quería viajar a EEUU y un 25 de Mayo me fui y como tengo la cara dura como una bigornia y allá cantaba. Ellos no entendían mi letra y yo en los restaurantes y todas esas cosas cantaba, cruzamos al Canadá y yo cantaba porque yo vivía cantando. Después en el 71 viajé a Europa y en el mismo España: donde hay un millón de tabernas y una sola librería. Yo hacía la mía yo era sabedor porque allá era la cuna era menos que un triste aficionado pero acá yo decía habrá pocos./Félix Justiniano Mothe





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