Matías Manzur es un músico notable. Compositor y letrista de varios ritmos ha ingresado al mundo de la música y se ha destacado en un mar de buenos compadres. Empezó como alumno de Carlos Podazza y la empatía lo llevó a integrar un grupo con el que subió al escenario con miedo. Hoy, hecho ya al espectáculo es frecuente verlo en las carteleras. Hombre de andar tranquilo, pelo largo, barba de pera y bigote emana una pasión océanica por su quehacer. De origen sirio se le siente la impronta de la trova en su cantar: tímido, simple, dulce, decidor y potente habla un poco de su historia.
¿Cómo llega este instrumento a tus manos?
Mi hermana empezó desde muy chiquitita a tocar el piano. En muy poquito tiempo, en un par de años, tocaba muy lindo y a mi me empezó a llamar mucho la atención. Ella es menor que yo, me llamó la atención como tocaba. Después que ella dejaba el piano me gustaba tocarlo un poquito pero no le pegaba. Un par de años después ya durante mi adolescencia -por ahí entre el 96’, 97’- se me dio por sentarme a tocar el piano, traté de ver que podía sacar. Me acerqué al piano porque me gustaba Fito Páez. Y a la par del piano estaba el estuche de la guitarra la cual sólo tocaba mi padre hasta ese momento. Después de amigarme con el con el piano empecé a hacer algunas deducciones me empecé a amigar con los dos instrumentos y por ahí del 97 me acerqué a la academia de Carlos Podazza y empecé a involucrarme un poco más con la música. Empecé a sacar cosas de oído algunas canciones ya me había simpatizado la idea de hacer canciones propias y ahí empecé a componer algunas canciones que ya no las recuerdo. Tenía que ir dos veces a la semana pero yo iba todos los días a las tardes tocando la guitarra y viendo cómo otros chicos tocaban y esa fue mi primera cercanía con la guitarra.
¿Cuándo te empezás a vincular con la música qué sentías?
Sentía un gran gusto por la música, no me pasaba puntualmente por un hobby me tomaba mucho más tiempo. Me tomó varias materias de la secundaria me empecé a dedicar mucho tiempo a eso, no me pasaba por un hobby y me ocupaba mucho tiempo por ahí les preocupó un poco a mis padres y a mi también. Después estuve involucrado con la escuela de música y tomando clase con otros profes. A partir del 98’ Carlos me invitó a tocar en su elenco de música latinoamericana me acuerdo en la charla con él me dijo: “mirá que esto es un compromiso tenemos que tocar todos los sábados” y a mí me gustó mucho esa idea. ¡Qué buena idea tener un compromiso para tocar! Un año después empecé a tocar en vivo y creo que la compañía de él en el escenario ha sido muy importante porque éramos un elenco de seis o siete músicos y él generaba mucha confianza. En el primer recital él nos dijo: “quédense tranquilos que yo los guío”. Y era una cuestión de energía muy linda. Es un espacio que yo me sentía pleno, me sentía muy a gusto con lo que estaba haciendo.
¿Con qué tipo de música se te abre la primera puerta?
Hay un antecedente de niño: mi papá me grababa música. Yo tenía un equipito al costado de la cama, en la mesa de luz. Él me traía de su taller grabaciones que hacía de la radio. Las grabaciones tenían un picadito de todo: música de Pink Floyd, Spineta, Dúo Salteño, Serrat y cuando tenía 12 años escuché en una fonola -en un video juego- escuché “Tumbas de la Gloria” de Fito Páez. La plata que me llevé para jugar en los videojuegos me lo gasté en la fonola escuchando los temas del disco y esperaba que cada vez sonara más fuerte. Este fue el momento como más fuerte. Creo que ese disco fue el que me abrió la primera puerta. Tenía temas muy lindos, música muy pura.
¿Cuáles han sido las ventanitas que se te han ido abriendo?
Me parece que ha sido un poco de todo eso porque en la secundaria por ejemplo he empezado a escuchar el Dúo Salteño y me pegó un mareo más o menos. Me gustaba muchísimo. También de las grabaciones que traía mi papá empecé a escuchar Silvio Rodríguez. Recuerdo tener grabado “Ojalá” y escucharlo doscientas veces. Saliendo de la adolescencia empecé a escuchar jazz -que no es mi fuerte- pero me gusta mucho también. Me gustó la propuesta del grupo de Carlos Podazza de música latinoamericana y vi que las canciones eran como libres y se marcaban en el folclore en distintos puntos. Me gustó mucho esa idea de que puedan ser canciones libres y tener distintas influencias.
¿Qué antecedente de músicos hay en tu familia?
Bueno mi papá y mi abuelo también: él tocaba percusión y los recuerdo -cuando era niño- en reuniones familiares. Me acuerdo de mucha gente tocando música en vivo y lo recuerdo a él tocando djembé y el derbake, me acuerdo que lo tocaba muy bien. Vamos a ver si lo encuentro en algún lado para que me enseñe.
¿Contame la historia del tema “Sólo Nos Queda Subir”?
La escribí a la salida de un bajonazo. Me acuerdo que no quería salir mucho de la pieza porque estaba medio mal y un amigo muy querido me tocó la puerta y después de muchas charlas, y de volver a salir y demás, y demás me quedó sonando la frase que me dijo que no pasaba nada que no teníamos de qué preocuparnos que: sólo quedaba subir. Por ahí sirven esas opiniones y el bajón se fue pasando de a poco y la canción fue del año 97’.
¿Cómo es tu relación con la guitarra? Me parece que este instrumento tiene una serie de ventajas sobre muchos otros que me parece que podría pasar horas de horas enumerándola. Mi relación en el día a día es tratar aunque sea un poquito -por día- de entenderla un poquito más cómo funciona y de mejorarle el sonido y de mejorarme yo como músico. Y hay algo muy particular con ésta guitarra, ya hace cinco años que estamos tocando juntos. Me he desprendido de muchos instrumentos pero hay algo muy particular con esta guitarra.
¿Qué es lo que te devuelve cuando la tocas?
Creo que como punto uno: es la compañía. Pensaba cuando empecé a tocar que podía modificar algunas cosas con la guitarra y después -con el tiempo- entendí que con hacernos compañía ya nos modificamos un montón. Creo en ese crecimiento diario con la guitarra. Y yo, desde la guitarra y el canto, desde las canciones, de lo que vamos haciendo, creo que me ayuda a comprender el mundo. Cuando estoy viviendo algo nuevo en mi vida trato de asimilarlo desde lo que conozco para que sea un puente y llegar rápido a entender eso que es lo que está pasando.
¿Cuándo la mirás a la guitarra se te ocurren cosas que ella te puede decir?
No lo he pensado. Capaz que tendría que mirarla desde ese lugar. Por ahí sí me llama. Lo que sí estoy seguro es que disfruta los viajes, los recitales, los ensayos igual que yo. Con esta guitarra, tiene mucha historia y juntos tenemos muchas historias.
¿Cómo es la historia de esta guitarra?
Estaba en la casa de unos familiares cercanos, estaba prácticamente abandonada y yo pasé y la vi varias veces y no estaba equipada para salir a tocar en vivo ni nada y es más estaba muy abandonada por cierto. Estaba en una esquina. Un día así, un domingo como quien le saca la tierra y probar y ya así con ese mal estado ya sonaba lindo, las cuerdas ya tenían como quince años. Y en ese momento empezó como un romance.
¿Cuáles son los móviles que te llevan a crear algo?
Han sido muy poca las oportunidades donde canciones me han salido de una sola. Han sido muy poquitas. Recuerdo una que le hice a mi hermana que esa salió así de un tiro: sentado en el piano una mañana, me salió enterita. Por ahí sí parte de una canción, una melodía, o fragmentos de una letra y me parece que eso se va como cocinando en la cabeza. A veces nos ponemos, nos sentamos a involucrando un poquito con una canción y no sale nada. Es como que me avisan. Por ahí las voy sintiendo así en la cabeza y en un momento empiezan a hacer ruido y cuando empieza a hacer ruido es como que nos tenemos que juntar.
¿Y ese ruido qué es?
No sé, para mi es como una etapa de maduración. Ahora me está pasando con dos canciones en este momento que me parece que las tengo que terminar ya urgente. Empiezo a escuchar mucho la música y empiezo a repetir estrofas, y partes y eso es como un avisito digamos. En estos tiempos ha sido muy lindo un año muy especial. Ha sido un año muy lindo y hay muchas canciones hay muchas canciones nuevas y muchas que están en cocción. Hace un mes y medio aproximadamente me quedé sólo en la casa a terminar unas cosas y me encontré con media botella de vino que me había dejado un compadre, que estaba muy bueno por cierto, y en lo que estaba arreglando eso me salió una canción pero nada que ver con las canciones que estaba arreglando.
¿Cuáles son tus musas?
Yo le escribí una canción a Silvina, un airecito de zamba, que se llama Tucumanita. A mí me disparó ver su forma de moverse ante la vida, siendo muy jovencita, muy niñita tenía muchas cosas resueltas que yo -con un cacho más de años- andaba manoteando a ver cómo las podía armar. Eso me causó admiración para con ella y ahí empezó esa canción ese fue el primer motivo. Y sus cosas resueltas de alguna manera me iban acelerando el paso. Me gustaba porque me iba aceitando, me iba afianzando y eso estaba bueno. Eso ha sido un disparador. Después escribí una canción que también salió medio rapidito así una misma tarde que se llama “Dueños del Ayer” y la escribí por escuchar otra canción de un amigo que decía: vamos a cambiarlo todo y asumir las consecuencias. Que no se vaya a decir que a los cantantes de estos tiempos ¡les faltó valor! y me empezó a sonar desde un tiro. Arrancan en mi caso desde cualquier lugar. A veces arrancan de ponernos a jugar con la guitarra a veces estamos hasta probando cosas. Incluso tenía un profesor que me decía que esté atento al error y que insista sobre eso. Que esté atento al error porque de ahí podían salir cosas de esos errores. Esto me decía Jorge Farall.
¿Qué te es más fácil poner una letra a la música o viceversa?
Me parece que me es más fácil cuando me pasan la letra me resulta más rápido por ahí. Un amigo un día me pasó la letra para que le ponga música y por ahí me pasan una música para que le ponga letra. Me mandó un amigo el otro día y ya me falta poco para tenerla terminada.
¿Cuándo armás una canción de qué depende el ritmo?
Siempre trato de sujetarme a lo que dispara la melodía es que le apunto a la melodía puntualmente lo que me surja a partir de la melodía creo que los ritmos salen desde ahí a no ser que sea una canción que venga de un ejercicio rítmico.
¿Cómo te llevas con la percusión?
Me llevo medio mal, soy medio duro para eso. Ahí me tengo que juntar con mi abuelo para que me tire un par de datos. Me gusta muchísimo pero no me senté a practicarlo, sé que me beneficia y aparte me gusta.
¿Qué otros instrumentos te convocan aparte de la guitarra y el piano?
Desde ya la percusión así puntualmente tocada con manos. No hablo de batería. El bajo y el contrabajo. Son instrumentos que me gustan mucho y que me gustaría aprenderlos a tocarlos bien. ¿Cuál es la virtud del contrabajo?
No sé me encanta verlo tan grandote así. Me gustaría tener uno en mi casa. Me parece relindo y me encanta como suela. Una vez traté de tocar uno pero no le hacía sonar nada.
Decime cinco temas que te parezcan especialmente buenos
Tumba de la Gloria de Fito Páez, la Zamba de la Viuda, de Pérez y Leguizamón, en la versión del Dúo Salteño, Ojalá de Silvio Rodríguez, El Tiempo es Veloz de Lebon, Qué Cazador que es una canción de un poeta que creo que es argentino creo que se llama Jorge Bocanera y la música de Alejandro del Prado.
¿Qué tiene que tener una canción para que te pegue así especialmente?
Para mí tiene mucha importancia la música y la letra me parece que tiene que estar completa en esos dos datos. Por ahí hay estilo o hay canciones que ganan en la música y que ganan en la letra. Te nombré cinco pero hay muchísimas que se me vienen a la cabeza que tienen la misma importancia y tienen la misma fuerza en las dos partes. Espero yo conseguirlas con el mi música. Creo que hay algo de la trova que me gusta mucho porque le ha dado mucha importancia a la letra por ahí el formato de la trova yo me he sentido identificado porque estaba en estado puro y las letras resaltaban.
¿Cómo es el ambiente de la música en Tucumán?
En los últimos 10 ó 12 años me tiene muy sorprendido el ambiente de los músicos que hay y de la calidad de músicos que hay. Yo no salgo mucho pero tengo distintos amigos que están trabajando en distintos tipos de música me parece que la movida tucumana a nivel de música es muy fuerte y tiene muy buen material.
¿Qué banda de música te parece especialmente buena? A mi me gustaba mucho una banda que se llamaba Luzbel que no sé si los chicos están radicados en Buenos Aires me gustaba mucho el coctel así de ritmos. Una mezcla de ritmos letras muy inteligentes muy bien armada.
¿Por qué decís que es muy inteligente?
Me parecía inteligente la manera de cómo armaban las letras desde el momento en que las letras me podían disparar imágenes. Me acuerdo una frase de una canción de Silvio que dice yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible ya se sabe demasiado. Cuando la letra de la canción me deja dispararme imágenes para cualquier lado y hasta para reinventarme todos los días con esas nuevas letras de otra manera me parece mucho más interesante a que me digan: te voy a extrañar, te voy a estar esperando, esta bueno esa inteligencia cuando se lo puede decir de otra manera para que quien lo escuche se ubique de otra manera.
¿Tu apellido es de origen sirio, sentís algo de Siria en tu sangre en tu música?
Siento que me simpatizan mucho los sonidos de la música oriental y que hay algo que no lo sé todavía pero que tiene que ver con esa parte. Hay algo con la música española, el flamenco puntualmente que me late pero superfuerte y no lo manejo pero cuando lo escucho me pone así, me pone como familiar. Y le encuentro relación con la música árabe. Y me resulta familiar como estar en casa.
Por/ Félix Justiniano Mothe
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