El recital comenzó muy arriba con Sidecar, el dúo mítico que integran Joe Villafañe (guitarra) y Federico Orio (batería), que en esta ocasión tuvo como invitado al guitarrista y científico loco de los aparatos sónicos Mateo Carabajal. En trío, entonces, Sidecar tocó tres temas. La ambulancia y Coconuts, primero y último respectivamente, contaron con la intervención de Carabajal al mando de uno de sus aparatos (un Auduino –basado en la plataforma Arduino–, synte digital que, además de diferentes osciladores, permite el manejo de dos señales: una nota pedal y un flujo de sonido controlado a través de un potenciómetro que se mueve de manera diatónica). El resultado: post-rock instrumental, cuyo desarrollo, estático y a la vez lanzado hacia adelante en una secuencia motívica pero también ambiental, fue pasando por diferentes atmósferas, alcanzando momentos de euforia sobre todo a través de las variaciones dinámicas enviadas por Orio desde la batería. En tanto que para el segundo tema, Pantano blues, ambos guitarristas empuñaron sus telecasters. Sonaba una especie de blues, sí; pero modal, en cuanto a lo armónico, al igual que los temas anteriores; y lo hacía mediante elementos que, revisitados ahora, como el uso del slide, daban la impresión de presentarse más que nada como fetiches sonoros: un blues sin la estructura rígida con la que se lo reproduce en general, un blues tímbrico.
Tras un breve intervalo, le tocó el turno a Farber y Los Traductores, grupo que organizó el evento con el propósito de dar un adelanto de lo que será, en breve, la presentación de su trabajo discográfico El último romántico. El disco, contó Farber, fue grabado y producido en colaboración con Juan Cruz Palacio para el sello tucumano YoConVoz. En él, a lo largo de las ocho canciones que lo componen, grabaron, junto a Maximiliano (voz, bajo y syntes), Pablo Bustos (guitarra) y Federico Orio (batería), miembros del trío que toca en vivo. Pero también participaron Eduardo Ferrer (coautor de uno de los temas, 6 de enero, quien, además, el sábado hizo coros durante todo el show), “Grillo” Barrionuevo (trompeta), Javier Seco (clarinete y saxo) y Bruno Masino (piano). Farber y Los Traductores, tal como se pudo escuchar en el Centro Cultural San Miguel Arcángel, es un grupo que construye su música a partir de canciones; en palabras de Farber, “canciones que digan algo”. En diálogo con primerafuente, Maximiliano Farber –actor, director y dramaturgo, además de músico– dijo: “Para nosotros la canción está ahí, en la letra”.
PF: ¿Y cómo suenan estas canciones?
MF: En cuanto al sonido, ahora estoy tocando con un trío, pero cada uno toca por lo menos un instrumento más. Queremos generar una especie de fantasía en lo que estás escuchando. Que estés viendo la banda y no comprendas del todo de dónde provienen los sonidos, si realmente eso que escuchás está siendo interpretado o es un engaño. En el disco, por supuesto, grabando en un estudio, esto es más fácil, tenés miles de posibilidades. En definitiva, a partir de las letras lo que queremos es poder crear un buen paisaje. Una de las temáticas del disco está basada en algo que dijo Atahualpa y que me pareció muy bueno. Atahualpa dijo “el tema de mis canciones es el hombre y el paisaje”. Eso es lo que queremos hacer.
PF: ¿Cuánto influyen en tu música las otras actividades artísticas que practicas?
MF: Mucho. Te doy un ejemplo. En la última obra que dirigí, Pianos para el cóctel, aprendí una nueva forma de trabajar. Era una obra orgánica, algo que tenía vida y que se movía, que se sostenía en las personas que la hacían, en la forma en que la hacían y en lo que les pasaba a esas personas, lo que sentían, lo que vivían, cómo estaban de ánimo, todo eso en base a una estructura que pautábamos. Entonces, esa organicidad que encontré ahí la pongo en práctica ahora con Farber y Los Traductores, con la que tenemos nuestro repertorio, ya sabemos cómo son nuestras canciones, las estructuras, los arreglos, pero al mismo tiempo cada vez las volveremos a interpretar, las volvemos a traducir.
PF: ¿Quiénes son tus referentes?
MF:
Mis referentes y mis influencias son mis amigos. Siento que entablamos un diálogo creativo y productivo muy intenso, en el que hay un nivel alto de entendimiento. Puedo escuchar una canción de Bruno Masino o de Luciana Tagliapietra y reconocerlos como mis referentes, a la vez que sé que hago algo distinto. También Melero, no tanto su música en sí, sino cierta concepción de la música que maneja. Pero también toda la música. Y el lugar en el que vivo.
Farber y Los Traductores y el sello YoConVoz presentarán El último romántico el día 17 de diciembre, en Otro espacio (San Martin 1346). La foto que acompaña esta nota pertenece a Ezequiel Radusky.
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