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Viernes 30 de Julio de 2010

“Esculpir lo que está adentro”

Publicado el: 10/03/2010 | Beatriz Cazzaniga de Paz, italiana de nacimiento y tucumana por que su corazón se inmiscuyó por los recovecos verdes de Yerba Buena. Su producción aparece como la mixtura de dos mundos que la geografía acota y que la historia pauta. Hija de un ebanista que trajo Perón –en su primer gobierno- para que enseñe el oficio en el Colegio Salesiano de Salta en 1949.

La artista trabaja en su taller particular.

Beatriz Cazzaniga ha nacido en Barlassina, provincia de Milán. Llegó a Argentina a los 9 años y sus estudios primarios y de secundario en la provincia de Salta en 1963, luego vino a Tucumán a estudiar arte. Se casó con Oscar “Oki” Paz, santiagueño. Su alias es Bice- apoco de Vértice- pero le tucumanizaron su apodo y se la conoce como “Vichi”. Dirigió las restauraciones de obras de Lola Mora. A continuación la entrevista completa con la profesional.

¿Qué hacía su madre?

Trabajaba en una hilandería de seda en el pueblo donde yo nací. Estaba en la parte de tinturas. Trabajó desde los 15 años hasta que se casó a los 26 años.

¿De dónde saca sus esculturas?

Nada surge del azar. Aparece desde todos sus sitios. Uno los saca de los mundos internos, de la historia de cada uno. De ese intenso sentir todo lo que pasa alrededor de uno. Creo que por eso es muy importante conocer sus ancestros.

¿Las esculturas tienen vida?

Sí porque son vivencias volcadas y tienen un tiempo real y un tiempo irreal. La creación es un juego dinámico que va concretándose fuera de vos. Un timbre o el rin del teléfono lo da a veces la textura de trabajo. Ese timbre le llama, le convoca y le lleva a una forma a una sensación.

¿Qué recuerdos tiene de la guerra?

Imágenes de oscuridad. Temor a salir al exterior. Gente que pasaba –y yo niña- detrás de los visillos, espiando los movimientos de afuera, mientras mi madre me reprochaba y me mandaba adentro. Los sustos que vuelven a aparecer pero sin violencia.

¿Cuándo aparece Dios en su vida?

Siempre estuvo presente y sentí que hay algo más que te mantiene viva. Tal vez la misma guerra, yo nací en plena conflagración y mis primeros cinco años de vida los pasé en guerra, eso me ha marcado mucho. Mi padre después del conflicto hacía y vendía cruces y crucifijos de madera tallada.

¿Ha vuelto a Europa?

Sí, varias veces, incluso vuelvo a mi pueblo. Recuerdo cuando volví pro primera vez a Corso Magenta, la calle donde vivíamos cuando estábamos en Italia a reencontrarme con mis compañeras de cuarto grado. Han sido experiencias muy fuertes para mí. He vuelto a Italia por razones profesionales incluso me he perfeccionado en restauración. He caminado el itinerario de Lola Mora y he conocido las obras de sus maestros Piccheti y Monteverdi. Muchos de mis apuntes e informaciones están en el libro de Celia Terán y Carlos Páez de la Torre sobre Lola Mora.

¿Qué la conmueve de Lola Mora? Ese tesón infinito que tenía para imponerse en una sociedad que se oponía a todo su quehacer, que le era absolutamente adversa. Sin embargo ella pudo, le ganó a la adversidad y logró hacer materializar obras magníficas como las que conocemos. Ha tenido las agallas para abrir un camino que hoy muchas de nosotras disfrutamos pero la que abrió el monte, fue ella y cuando el monte era cerrado espinoso y adverso. No es poca cosa lo que ella logró.

¿Cómo arranca la creación de una escultura?

No puedo precisar dónde está el primer eslabón de la creación de una estructura. Como dije, es un juego dinámico que va concretándose de a poco. La geografía incide en la creación. Hay cosas que he producido en Italia y tiene poco o nada que ver con lo que he producido aquí. Cómo ese “quetupí” que nos está mirando desde la pérgola, a lo mejor es el punto de partida para una obra. A veces sale desde un dibujo o desde una maqueta. Tengo un ejemplo: una vez viajando en un ómnibus rumbo a Salta hice un boceto sobre el diario. Y la misma superficie también me ayuda a definir espacios y formas.

¿Cómo debe ser el lugar para poder crear?

El ambiente tiene que tener presencia, calidez es el único requisito. Esté donde esté pero que sea acogedor. Aparte de eso hay que pensar que la creación es un trabajo interdisciplinario. Por ejemplo cuando el fundidor ve tus propuestas, él también hace sus aportes: opina, muestra, acuerda o diciente. Me ha pasado que he concebido colores y luego, salidos de la fundición he tenido que cambiar cosas.

¿Qué materiales usa generalmente?

Los que están más a mano y con ellos empiezo a buscar, a probar a investigar. Vidrio, cartones, acrílicos, papeles, yeso, chatarra, bronce. Una va explorando cada material.

Por / Félix Justiniano Mothe


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“Esculpir lo que está adentro”

Beatriz Cazzaniga de Paz, italiana de nacimiento y tucumana por que su corazón se inmiscuyó por los recovecos verdes de Yerba Buena. Su producción aparece como la mixtura de dos mundos que la geografía acota y que la historia pauta. Hija de un ebanista que trajo Perón –en su primer gobierno- para que enseñe el oficio en el Colegio Salesiano de Salta en 1949.

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