Cuando surgió la idea de armar una fundación Gastón Mellace pensó en un nombre que evocara –a modo de homenaje y vigencia viva- de quien fue cu compañero de ruta en los años pretéritos: Juan Carlos Suter. Buscó un nombre en aimara: Irpasi, que quiere decir compañero que no se aparta, que no se aleja. A esa denominación le adosó el nombre de Juan Carlos Suter que fue su amigo entrañable. En ese homenaje evocaba los sueños en vigilia que compartieron con éste tafiseño desaparecido durante el proceso militar. Los senderos fueron uno y el hecho que su amigo no esté: el camino por el que anduvieron sigue intacto. Se ayuntó con un grupo de jóvenes que de una manera u otra están desde siempre en el camino cumunitario. Alquilaron una casa en Tafí Viejo y empezaron a ligarse con los barrios haciendo trabajos solidarios y comunitarios. Coinciden todos en que es posible construir una sociedad diferente, compartiendo valores que hacen una vida digna. Entre las consideraciones esenciales de la fundación está la reivindicación de lo cultural como un lugar privilegiado desde donde el hombre expresa todo lo mejor que es y que siente. Y cuando habla lo cultural no solo se refiere a las expresiones tradicionalmente conocidas como culturales como el teatro, la música, la poesía sino también lo productivo. Aspiran a generar desde la fundación la posibilidad de que sea un espacio de vivencia de esos valores y que además sean capaces de convocar a otra gente a esa misma iniciativa. La fundación también “y con la misma importancia nace como reivindicando estos sueños compartidos que tuvimos con otros compañeros en otras épocas con algunos de ellos fundamentalmente una militancia política que desde donde intentábamos construir o ayudar a construir una sociedad diferente”. Mellace evoca emocionado “todo esto lo simbolizamos con el nombre de Juan Carlos Suter fue -en mi caso personal fue el compañero más cercano- como expresión de eso y como reivindicación de esos compañeros la mejor manera de reivindicarlos es de revitalizar los sueños que nos movieron”. Y agrega “desde la alegría de poder hacerlo eso a pesar del dolor por supuesto”. Entonces –dice después- esos componentes: el hacer algo hoy que creemos que es posible hacer para construir para el futuro y como recuperando esa presencia de esos compañeros que nos siguen acompañando. La estrategia, agrega, es tomar desde las distintas expresiones desde lo cultural y dentro de las posibilidades y desde las capacidades que han ido construyendo los compañeros que la integran. Algunos están en la línea del teatro popular, otros dentro de lo pedagógico desde una visión de la cultura popular y de la educación popular, otros desde la música y otros desde el teatro. Relata Gastón que no hay una idea individual en la fundación, no hay figuras, es un conjunto. Hoy en lo productivo están trabajando con el Banquito de la Buena Fe. Gestionan los recursos en el Fondo Nacional de las Artes, Secretaría de Cultura de la Nación. Por otro lado buscan relacionarse con organizaciones comunitarias de base de Tafí Viejo en donde se puedan hacer un aportes al trabajo que están haciendo en las organizaciones de base. Indicó que algunos de los compañeros “son nacidos y criados en este lugar como el caso de Martín que es tesorero e hijo del Gordo que es tesorero y vive en Tafí Viejo. Hay otros compañeros, como Leandro -que es hermano del Gordo- que también es de ahí y es vocal también”. Ante la pregunta sobre cuando se inicia el trabajo responde que formalmente empiezan en el mes de julio cuando obtienen la personería jurídica. A partir de ahí comienzan pequeños encuentros en la misma casa que alquilaron desde encuentros musicales, encuentros de relatores. Una de las experiencia exitosas es lo que llaman “Abra Cadabra Sanadora es la Palabra” donde cada uno relata la experiencia de vida. Así se juntaron una 50 personas. Cuenta “hemos organizado algunos encuentros de música y últimamente la participación en el Tinku donde se han realizado en la casa todos los talleres que se hicieron en el Tinku Teatral de Teatro Popular de este ultimo año y ahora hemos hecho un taller de Teatro del Oprimido en relación con el género”. En este momento están pensando antes de fin de año hacer este año un encuentro un poco más grande con participación de Juan Falú como para mostrarnos más en sociedad tafiseña. Los diagramas de participación lo quieren hacer desde abajo hacia arriba desde las posibilidades reales que tienen. Ante la pregunta sobre si tienen relación con el Estado contestó que no tienen ninguna relación con el gobierno y con el municipio mucho menos salvo las necesarias porque “no somos una organización que esté en contra del gobierno o del Estado más bien creemos que el Estado debiera tener una actitud más presente fomentando estas actividades pero no tenemos una relación directa. Sí con la Nación con la Secretaría de Cultura y el Fondo Nacional de las Artes insertándonos en algunos de los programas que desde ahí se están haciendo”. En cuanto a los fondos que disponen Mellace contó que se sostienen con el aporte de algunos de los socios. “Leandro que es uno de los vocales está viviendo ahora en Mar del Plata está ahí desarrollando la difusión entre gente amiga contar con aporte voluntarios que nos permitan sostener las actividades mínimas que son el alquiler y el funcionamiento”. Agregó que los talleres se hacen en forma voluntaria o se trabaja a la gorra. Dio el ejemplo el Taller de Género, “las chicas que vinieron del grupo de Teatro del Oprimido que vinieron de Rosario de Santa Fe se pagó una cuota y eso fue para los gastos”. Cuando habló del Banquito de la Buena Fe dijo que es un proyecto del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que está destinado a los sectores que no tienen acceso al crédito que son pequeños emprendimientos productivos. “Nosotros trabajamos en el Banquito en el marco que tiene el ministerio que da las pautas de cómo, qué y a destinar los fondos y en este momento todavía, a través de una organización regional que es otra ONG que es el CADIF (Centro Andino de Desarrollo e Información) que es una organización regional. Nuestra idea y nuestra perspectiva es -y hemos presentado la documentación necesaria- para ser directamente nosotros ejecutores de ese programa”. Agregó que hay una buena demanda hay una relativamente buena respuesta de la gente en cuanto al cumplimiento de los créditos. La última pregunta fue cómo veía el futuro a lo que contestó “mira yo creo que en el futuro siempre hay que tener una mirada esperanzadora porque sino nunca haces nada. Nosotros tenemos esperanza y no una esperanza que te quieta no, no una esperanza interpeladota en última instancia de que si somos capaces de desarrollar algo por pequeño que fuese tenemos la certeza de que esas esperanzas que son esto de la solidaridad, del esfuerzo, de compromiso, de la construcción de algo diferente es posible pero para esto hay que tener una mirada esperanzadora de la realidad aunque a veces los nubarrones son muy fuertes. Como dice el criollo: siempre que después que llovió paró.
Félix Justiniano Mothe
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