Primera Fuente
Jueves 09 de Septiembre de 2010
OPINIÓN / Por Jorge Giles

La Patria es un peligro que florece

Publicado el: 06/07/2010 | La calle está optimista. Más allá de la digna labor deportiva de la selección del Diego, los festejos del Bicentenario, el crecimiento del consumo interno y de la economía nacional, son los otros factores que explican el buen humor colectivo de un tiempo a esta parte. Pero la oposición expresada en el Grupo A parlamentario sigue a contramano del sentimiento popular. Es un camión sin freno en una ruta sinuosa.

Los ciclistas de la progresía que van prendidos de su cola, flamean de un lado a otro, despeinándose el pelo y la sombra de lo que alguna vez fueron. El argumento opositor sigue siendo el mismo: sabotear los recursos del modelo nacional y popular. “Hay que reventarle la caja al Gobierno”, es su consigna. El paredón por otros medios.

Así lo hicieron con las reservas del Banco Central, con la votación en Diputados contra el uso de partidas presupuestarias para emergencia social, contra la representación popular en el Consejo de la Magistratura, contra la relación con Venezuela y América Latina, llegando al colmo de hacer demagogia con los jubilados.

Sin pudores afirman que obtendrán los fondos anulando el Fútbol para Todos, las computadoras gratis para los pibes de la secundaria, la Asignación Universal por Hijo, reprivatizando Aerolíneas Argentinas, impidiendo el fomento a la producción y a la defensa del empleo, eliminando las tarifas subsidiadas y provocando así la suba de todos los precios. Son mediocres e irresponsables allí donde gestionen.

El veto social, no sólo el de la Presidenta, deberá caer sobre tan miserable oportunismo. Decía el poeta Leopoldo Marechal que la Patria es un dolor en el umbral. Porque hay un dolor profundo que nos viene de la historia.

Es un dolor que pasa por Mariano Moreno, por San Martín y Belgrano, por Castelli y Monteagudo. Por los caudillos federales. Pasa por Juan Manuel de Rosas. Por Leandro Alem, por Hipólito Irigoyen y Lisandro de la Torre. Ese dolor es el que encarna luego en Perón y Evita y empieza a transformarse en la alegría de los humildes. Y se convierte así en boca de los trabajadores, de los pequeños y medianos productores, de los artistas populares, de la juventud, de los atorrantes de la esquina, de los poetas y las prostitutas, de los jubilados y los homosexuales, de los cristianos de base, y de los musulmanes y judíos comprometidos, en un manso dolor compartido. Esa es la nueva identidad que no termina de nacer. O si se prefiere, que nace, crece, se reproduce, la matan y vuelve a nacer. Así hasta nuestros días. Es la historia de las rebeldías inconclusas. Es la primavera de los pueblos negándose al invierno de los poderosos. De los menesterosos del poder. De los transvertidos ideológicos. De los que hoy saben que nos jugamos el todo por el todo, aunque algunos sigan creyendo que nos pesa tanta historia encima.

“Negrita mía, cuando salga de esta prisión nos iremos de aquí y será para siempre”, le decía Perón a Eva desde su presidio. Pero vino después el 17 de octubre y nacieron de nuevo. Con otras alas, volando junto al pueblo.

Esta generación de hoy también protagoniza otro romance con la historia. Hay un círculo de amor que empieza a dar la vuelta sobre sí mismo, que mira a los pueblos originarios, a los hermanos de América Latina, a su propia historia de justicia social y soberanía, a los 30.000 que vienen empujando, a los millones de jóvenes nacidos y criados en democracia como nunca antes.

Hay un nuevo país que arde de amor en un mundo incendiado de injusticia.

Murió Perón el jueves. Ayer murió Irigoyen. Y hoy estamos desnudos como vinimos al mundo.

No habrá que descuidarse porque enfrente está Clarín. Y entonces habrá que convenir que la dictadura no es un recuerdo de un pasado sepultado. El monstruo está vivito y coleando, aunque lleva las de perder esta vez.

Es la hora de los pueblos, nuevamente. De eso se trata, nada más ni nada menos. Enfrente está el poder. Y ya demostró que no le tembló el pulso cuando cortó la cabeza del Chacho Peñaloza, ni cuando bombardeó la Plaza y fusiló en los basurales de León Suárez, en Trelew y en Margarita Belén después. Son así de cobardes e implacables cuando defienden sus intereses.

Cambiar una prenda de Marcela y Felipe es apenas un suspiro en el puente que cruza el hermoso jardín de la mansión de Ernestina. No les cuesta nada, es casi un juego de niños apropiados.

No hay que confundirse de este lado de la vida, creyendo ilusamente que todos creerán finalmente en la Justicia. Los que se fugan no creen ni en ellos mismos.

Hay que endurecer la bondad, como decía Neruda. Y endurecerla de veras es haberse atrevido a saltar sin quedarse después contemplando el cielo en medio del abismo. Allí donde reside Papel Prensa, la huella original del crimen, testigo mayor del genocidio. Ahora y en la hora del juicio final habrá que desenredar tanta maldad de los que vaciaron de pueblo a la Nación, saqueando y matando como lo hicieron. Endurecer la bondad es dar el salto entero. Ya no hay derecho a sentirse solo. Estamos juntos como pueblo.

Pero hay que saber y denunciar que ellos merodean por aquí y por allá. Acechan por derecha y colaboran por izquierda. Siempre fue así en la historia. Cada cual se pondrá el sayo que le corresponda. ¿O aún no se da por enterada la progresía opositora que se ha convertido en el ariete de la recurrente ofensiva de ese mismo poder que alguna vez nos mató, nos desapareció, nos exilió?

La edad de la inocencia es una sola y menos mal que nos dura. Pero eso sí: o sirve para el pueblo o para sus enemigos. El gobierno muestra al trasluz todas sus costillas, sus fortalezas y sus debilidades. Y dice que falta mucho por andar, por crecer, por corregir, por avanzar. Marcando como puede y debe un camino ascendente hacia una patria justa.

Que cada uno se anote del lado que prefiera, es justamente ese el ejercicio de la democracia. Estamos todos convocados a vivir más dignamente o perder en el intento. Y es mejor intentarlo que traicionar el pasado, el presente y el futuro.

Por Jorge Giles- jgiles@miradasalsur.com


Enviar a un amigo

Comentarios

Captcha

  • Juans dijo:

    Si.. la verdad, una desepción. Y yo que creía que se asociaron para escribir "lo que querían y no podían hacer en los medios". Qué raro, perque para hacer este oficialismo asqueroso se podrían quedar en los medios forros de donde vienen..

  • juana dijo:

    caramba primera fuente... que oficialistas que estamos.....

INFORME ESPECIAL

La Patria es un peligro que florece

La calle está optimista. Más allá de la digna labor deportiva de la selección del Diego, los festejos del Bicentenario, el crecimiento del consumo interno y de la economía nacional, son los otros factores que explican el buen humor colectivo de un tiempo a esta parte. Pero la oposición expresada en el Grupo A parlamentario sigue a contramano del sentimiento popular. Es un camión sin freno en una ruta sinuosa.

Comentarios 2 | Fotos 1
GALERIA DE FOTOS

Gijena y Gringras realizaron un balance sobre la realidad laboral y las necesidades de los trabajadores.

ver todas

Ultimos Comentarios

Primera Fuente PrimeraFuente.com.ar | El portal de noticias de los trabajadores de prensa de Tucumán
Todos los derechos reservados | Términos y usos del sitio | Tucumán 2009
Administrado por FU.CO.P.
Fundación para la Comunicación y el Periodismo
Diseño y Desarrollo:
Vectórica.com & Comunicar & AP+