Publicado el: 17/06/2010 | Carlos Quiroga define a la profesión como un perpetuo brindarse a la gente. Cuenta cuáles han sido las notas más impactantes de su carrera. Por razones profesionales se ha puesto en la piel de inmigrantes esclavizados para contar su padecimiento.
Carlos Quiroga es un cazador de noticias destacado que representa varios medios nacionales: Gente, Perfil y un par de revistas. Nacido en el 69’ ha cubierto acontecimientos que estuvieron en las portadas tiempos prolongados por su envergadura. Autodidacta que completó sus formación leyendo y ha logrado tomar un lugar destacado entre sus colegas.
¿Qué es ser periodista? Una vocación en la cual uno puede brindarse a la gente y ayudar al prójimo creo que para eso uno necesita tener vocación.
¿De qué manera un periodista ayuda a la gente?
Contándole la verdad, poniéndose muchas veces de su lado, buscando acercarle buena información para que la gente pueda decidir y creo que otra de las cosas que uno puede dar mucho es a través de los servicios. Hoy el periodismo puede hacer referencia a muchos servicios y es una manera de informar ayudar a la gente pero contándole la verdad y formando opinión en la gente. También uno puede ayudar para que la gente decida.
¿Cuándo construís una noticia cuáles son las cosas que tomas en cuenta? Depende cuál es el contexto, fundamentalmente de los temas. Yo siempre que voy a construir una noticia me baso en la vieja pirámide que nos habían enseñado a nosotros: contestar a las preguntas qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué. Yo creo que es la base que tiene que tener cualquier periodista para hacer cualquier nota. Muchas veces lo que nos pasa fundamentalmente es que te dicen: ya tenés que hacer tal cosa y estás tan atareado que no tenés tiempo de ir a un archivo a buscar la información rica que te pueda aportar más, entonces contestando a esas preguntas vos tenés una base para construir la noticia.
¿Vos titulas?
No, por lo general titula la gente de Buenos Aires y los epígrafes, también lo hacen allá. Ahora con el tema de internet ha facilitado mucho la cosa con respecto a años anteriores. Yo he comenzado siendo corresponsal de la revista Gente y lo que se hacía normalmente era mandar todo el material primero por teletipo que era todo un tema. Había que ir al correo para que en el correo te tipeen la información y te manden por teletipo; en esa época se usaba la máquina de escribir. Después la gran innovación que ha habido con respecto al periodismo ha sido el tema del fax. Ha venido el fax y uno ya mandaba el texto de otra manera mucho más rápida. En esa época, con respecto a la foto, todo se mandaba por avión. Había que rogar que el avión no se caiga y los rollos lleguen a tiempo para que eso pueda cerrar la nota a tiempo. Hoy la verdad los cambios son impresionante. Yo a los cambios los he empezado a sufrir. A sufrir -por decir de alguna manera- porque me costó mucho adaptarme a la computadora. Yo era de la máquina de escribir y a partir del año 96’, 97’, cuando fue el juicio del caso de María Soledad, en Catamarca me dan una notebook y me dicen a partir de ahora se manda todo a través de internet y la verdad es que es maravilloso poder mandar todo al toque. Te comunicas con el editor y te dice tenés 3.500 caracteres y ya sabes cuanto vas a escribir tenés la medida justa y eso ha facilitado muchísimo las cosas. Con las fotos: igual, hoy todas las fotos se mandan por internet y la podes mandar prácticamente al instante entonces se gana mucho con el tema de los cierres. A mí por ejemplo el lunes me ha tocado cerrar la nota de Flay Roldán me la piden a las 14,30 y me dicen que la querían a las 21, y bueno, gracias a internet a las 19 ya tenían la foto y la estaba trasmitiendo y a la nota a las 21 estaba cerrada. Los tiempos que nos ha hecho ganar internet ha sido maravilloso.
¿Cuál ha sido la nota más impactante para vos?
La cobertura más imponente que me ha tocado hacer ha sido el caso María Soledad. Realmente para mí el caso ha sido una gran escuela de periodismo. Yo era un pichón –como quién dice- cuando he ido a cubrir el caso. Recién empezaba y en el frente me tocaba estar con periodistas muy importantes como la Fanny Mandalbaum, Luis Pazos, la Alejandra Rey y uno tenía que competir con esos y ganarle en la información. Y en el medio hemos visto como se manipula una información, cómo se compra una primicia, y bueno uno ahí ha hecho una gran escuela para mí y para varios chicos que han cubierto el caso. Ha sido una escuela de periodismo no tan solo por lo que hemos visto en el caso sino por los periodistas que había y de los cuales uno aprendía ¿no?
¿Cuál ha sido la mejor enseñanza?
La mejor enseñanza es que uno tiene que ser sincero con la gente, con los entrevistados. Uno no tiene que manipularlo al entrevistado. Uno tiene que ser absolutamente transparente porque a mí el hecho de ser del interior en ese caso me ha servido mucho para conseguir muchas primicias que el resto no tenía porque la gente confiaba en que yo era igual que ellos que yo era transparente y que no los traicionaba. En cambio hay otros colegas que iban y le mentían y le terminaban sacando cosas totalmente distorsionadas entonces yo creo que ahí he aprendido que valía la pena ser buena persona y fiel a la fuente, porque no lo traicionas. Cuando uno te dice no me publiques esto, no lo publicas y respetas todos los pactos. Creo que esto ha sido la enseñanza más importante.
¿Y la mala?
Muchos colegas por ejemplo compraban información ¿y de qué manera? Ellos pagaban a un entrevistado para que les dé una nota entonces se garantizaban la exclusiva entonces lo que se hacía, se manipulaba la información fundamentalmente porque el entrevistado decía que lo que ellos querían que le diga y la información nunca llegaba a ser objetiva. Ahí he aprendido que no hay que comprar la información sigue siendo tendenciosa porque la manipulas como querés.
¿Qué otra nota te ha marcado?
En dos oportunidades la revista Gente me había contratado para que me haga pasar por un inmigrante boliviano. La idea era ponerme en la piel de ellos y contar todo su sufrimiento y todo su padecimiento. Fue una experiencia muy linda. Ha sido una experiencia bastante, bastante linda porque ahí he podido comprobar como son discriminado los bolivianos. Yo tenía que conseguir trabajo y para eso tenía que ir a Bajo Flores y ahí en Bajo Flores funciona una especie de mercado de esclavos, sin miedo a equivocarme ni a exagerar. Van todos los inmigrantes bolivianos -los días lunes a la mañana- temprano, tipo 7 de la mañana, y todos los explotadores de Buenos Aires saben que ahí van a conseguir mano de obra barata y la gente que no tiene papeles, que no puede conseguir un trabajo digno va a ofrecerse ahí. A ese lugar vienen los distintos patrones y van tomando a las personas que quieren. Es un lugar realmente denigrante en especial para las mujeres. Yo me acuerdo que iban y para hacerlas trabajar en los talleres clandestinos de costura las palparlas para tomarlas. Eso ¿qué significaba? que las manoseaban por completo, le tocaban la cola, las piernas realmente era impresionante la denigración de toda esta gente para poder conseguir trabajo y -a cambio- lo que te ofrecían, era la mitad de la mitad de lo que estaban ofreciendo en el mercado. Terminabas encerrado en un taller clandestino donde trabajabas 24 horas y era un sistema de cama caliente donde solamente te acostabas a dormir y, cuando vos te levantabas, el otro turno se acostaba para descansar. Esa ha sido una experiencia muy enriquecedora porque he vivido en carne propia lo que pasaba. En algún momento me han tomado para trabajar y he visto como era el sistema después, por supuesto, yo podía salir porque yo no necesitaba de eso pero la gente que necesita la plata termina esclavizada por dos pesos y lo que se pagaba ahí por trabajar todo el mes en ese momento que he ido yo, pagan $ 300. ¡Una vergüenza ¿no?!
¿Cuándo trabajas que sentís con respecto a la gente?
Yo creo que uno se tiene que ubicar fundamentalmente con qué gente estás. Yo creo que uno tiene que saber para quién trabaja. Uno tiene que distinguir. Hoy justamente charlaba con unos amigos. Vos por ejemplo vas a hacer una nota con la gente de una villa miseria, con una gente que no tiene posibilidades de defenderse y la única posibilidad que tiene es a través de vos. Uno tiene que ser absolutamente leal a esa gente, esa gente se merece todo el respeto y yo a esa gente la cuido muchísimo porque sé que ellos dependen de lo que yo saque. Uno después en lo profesional se topa con otro tipo de personas. Me ha tocado entrevistar delincuentes, me ha tocado entrevistar mafiosos y uno tiene que actuar de acuerdo al código que ellos tienen. Pero a esa gente que no tiene la posibilidad de defenderse es a la que hay que cuidar al extremo.
¿Cómo ha sido tu relación con la censura?
Creo que varias veces a uno lo censuran, lo proscriben y la mejor manera de proscribirte es no dejándote trabajar. A mí personalmente no me han tocado casos en donde te dicen lo censuramos, por tal o cual cosa, pero creo que el mayor castigo cuando uno ejerce el periodismo independiente es no encontrar medios donde uno pueda trabajar, esa creo que es la verdadera censura que se ejerce desde el poder. Yo trabajo para la revista Gente, estoy trabajando para el diario Perfil, estoy trabajando para la revista El Federal, para la revista El Paparazzi y acá en Tucumán nadie me toma. Yo siempre me pregunto ¿por qué nadie me toma? ¡porque yo molesto al poder! Entonces la manera de ejercer la censura es a través de no darte un medio donde vos no puedas trabajar en tu provincia.
¿De qué manera vos lo molestas al poder? Yo creo que uno molesta al poder cuando uno publica cosas que el poder no quiere que salgan. Yo creo que parte de la misión del periodismo es ver –con el perdón de la palabra- la mierda y que está dando vuelta y sacarla para que ese tipo de cosas se corrijan. Yo como periodista trato de hacer ese tipo de cosas. Trato de que lo malo aflore, no porque uno quiera pelearse con el poder sino porque esas cosas se tienen que corregir para que el sistema pueda funcionar y bueno eso molesta de alguna manera molesta a funcionarios a gente y bueno uno siempre está en esa situación complicada ¿no?
¿Tus remuneraciones están de acuerdo a lo que vos necesitas?
Yo creo que cuando uno ejerce una profesión como esta siempre esta por debajo de lo que necesita. Yo soy una persona que cuando me encargan una nota, me juego por completo para que esa nota esté y me juego el cien por cien. Y uno nunca está de acuerdo con lo que te terminan pagando porque siempre te termina pareciendo poco. El problema es que el mercado te ofrece un precio bastante pequeño por ahí nadie ofrece más de lo que paga el mercado entonces es complicado realmente decir lo que uno va a ganar ¿no?
¿Cuál es tu formación? Hice la secundaria en el colegio San Carlos, he terminado la secundaria, hecho algunos años de abogacía he dejado en segundo año, después he hecho periodismo en el Instituto San Miguel pero creo que la principal formación mía es la de ser un autodidacta. Yo vengo de una escuela en la que el periodismo no era académico como es ahora donde los chicos van a la universidad y salen diplomado para decirlo de alguna manera. Entonces yo me he hecho en la calle. He estado en el diario La Tarde y después he ido formándome con distintos libros. Incluso me animo a recomendar algunos para los que hacen periodismo como por ejemplo el libro de Sibila Camps y Luis Pazos que se llama “Así se hace Periodismo”, después los libros de Daniel Santoro “El Periodismo Político” y la “La entrevista Periodística” de Jorge Halperín. Han sido libros que me han terminado de completar la formación que yo tenía en la calle.
¿Cuál es la nota que te gustaría hacer?
Mi sueño como periodista es ir a cubrir algún día -por mis orígenes eclesiásticos fundamentalmente- un cónclave. Durante mucho tiempo he hecho Culto Católico en el diario La Tarde. Me gustaría estar en el Vaticano cuando eligen un Papa.
Por/ Félix Mothe
IMPRESIONANTE FELIX!!! QUE NOTA PAPA!!!
Carlos Quiroga define a la profesión como un perpetuo brindarse a la gente. Cuenta cuáles han sido las notas más impactantes de su carrera. Por razones profesionales se ha puesto en la piel de inmigrantes esclavizados para contar su padecimiento.
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FELICITACIONES...SE NECESITA VALOR Y AMPLITUD PARA ENCARAR TAN BIEN ESTE TEMA....LA TEORIACDE LOS DOS DEMONIOS...
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