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La inclusión social y la eliminación de la pobreza fueron los ejes de la homilía de monseñor Zecca

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El Tedéum celebrado en la iglesia Catedral por el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, tuvo un profundo mensaje cristiano y conciliadora, para superar el clima de conflictividad.

Monseñor Alfredo Horacio Zecca dedicó una buena parte de su homilía a reclamarle a todos los políticos mayor compromiso y responsabilidad para terminar con el clima de conflictividad que atraviesa nuestro país, respetar la división de poderes para fortalecer el sistema republicano de gobierno y de esa modo, lograr una mayor inclusión social y eliminar la pobreza. En ese sentido, el titular de la Iglesia de Tucumán, sentenció que América Latina y en particular la Argentina, enfrenta una profunda pobreza.

Ante el gobernador José Jorge Alperovich y su esposa, la senadora Beatríz Rojkés de Alperovich, monseñor Zecca celebró el Tedéum en la Catedral, en el marco de la celebración del 197 aniversario de la Declaración de la Independencia. Luego de un rápido repaso de los valores y acontecimientos del 9 de julio de 1816, para rescatar a hombres y mujeres que despojados de intereses mezquinos y personales posibilitaron el nacimiento de una nueva nación, Zecca afirmó que "Argentina necesita hoy más que nunca reconciliación, diálogo y consenso. Ello – y sólo ello – hará posible concretar políticas públicas que permitan solucionar de modo definitivo los problemas de injusticia e inequidad que se tornan más evidentes cuando se toma conciencia sobre la dimensión social y política del problema de la pobreza".

Sostuvo que "la distribución de la riqueza, en América Latina y en Argentina, sigue siendo crecientemente deficitaria. No debemos dejar de reconocer los esfuerzos rea-lizados. Pero tampoco omitir mirar que nuestra acción ha sido insuficiente. Esto produce la dolorosa paradoja, que vale para el continente y para la Nación, de ser la región más católica del plantea y, al mismo tiempo, si bien no la más pobre si, al menos, la más desigual. Con el Papa Benedicto XVI debemos repetir que la pobreza en Argentina es un escándalo. Y de esta situación somos todos responsables dirigentes, ciudadanos, pastores, fieles".

Zecca advirtió que además de la inequidad "hay otras situaciones que exigen una rápida acción y que están vinculadas con la pobreza: la discriminación, la precariedad laboral, la desocupación y la pérdida de una cultura del trabajo, el narcotráfico, la trata de personas, la corrupción, las diversas formas de violencia, los atentados contra la vida como el crimen del aborto, la desprotección de la familia y de la sociedad que se debilita cada vez más en sus vínculos, la falta de una cultura de la solidaridad".

¿Cuál es la salida de estas situaciones de debilidad? se preguntó monseñor Zecca para apuntar que "tampoco tengo dudas: el camino es la fe en Dios y la conversión de los corazones. Por tanto, la purificación de los egoísmos personales o sectoriales, la búsqueda desinteresada de la verdad, el diálogo, el consenso, la capacidad de ser adversarios sin convertirnos en enemigos, la aceptación de una pluralidad que, sin perder sus matices que enriquecen, converja en una unidad en los grandes objetivos nacionales. Pero, para ello, es indispensable que, cada uno, cada ciudadano de esta bendita nación, pueblo y dirigentes, gobernantes y gobernados, poderes republicanos, en una palabra, todos, tomemos la decisión de estar a la altura de los fundadores de la Patria que pusieron en juego sus “vidas, haberes y fama”. También la Iglesia católica tiene que estar a la altura de las circunstancias y ser cada día más misionera, más comprometida, más coherente, más audaz y más libre para proclamar su fe en Jesucristo, Señor de la historia, y anunciarla con sencillez, no imponiéndola sino haciéndola creíble por la coherencia entre lo que se predica y lo que se hace".