Los dirigentes gremiales temen que el Gobierno nacional tenga muchos más legisladores en el próximo Congreso Nacional a partir del 10 de diciembre y avance con cambios no deseados en las leyes laborales, pero ahora tienen un mínimo alivio: lograron más lugares de los que preveían en la lista de candidatos a Diputado del peronismo para las elecciones de octubre y apuestan a mejorar la magra cantidad de bancas de hoy, la menor desde 1973.
La sorpresa fue el cierre de la nómina de la provincia de Buenos Aires, donde los candidatos de extracción sindical en los lugares expectables iban a ser 3 y finalmente fueron 4, cifra que le permitiría al gremialismo peronista mantener el total de bancas que tienen actualmente en la Cámara de Diputados de la Nación.
De los 10 diputados de extracción sindical que existen hoy, sólo 5 tienen mandato hasta 2027: Mario Manrique (SMATA), Carlos Cisneros (bancarios), Pablo Ansaloni (rurales), Jorge Avila (petroleros) y José Gómez (Luz y Fuerza).
A Sergio Palazzo (bancarios), Vanesa Siley (judiciales) y Hugo Yasky (CTA) se les vencerá el mandato el 10 de diciembre, pero ahora los 3 tiene altísimas chances de ser reelegidos porque figuran entre los primeros 15 candidatos de la lista de Fuerza Patria en Provincia.
A ese trío, Axel Kicillof incorporó en la nómina un nombre que fue propuesto por la CGT: Hugo Antonio Moyano, uno de los hijos del líder del Sindicato de Camioneros, abogado laboralista y secretario de Coordinación de Asuntos Jurídicos de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros.
También habría que sumar al actual diputado nacional Pablo Carro, que proviene de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba y hasta 2022 fue jefe de la CTA de esa provincia, cuyo mandato vence en diciembre y ahora podría extenderlo porque lidera la lista cordobesa de candidatos nacionales de Fuerza Patria para las elecciones del 26 de octubre.
Si los votos los acompañan, estos 5 candidatos de extracción sindical se sumarán a la misma cantidad de diputados que seguirán en la Cámara Baja y así el bloque gremial podrá retener las 10 bancas actuales. Pero, como estiman en la CGT, seguramente habrá más legisladores que serán elegidos en el interior.
Por más optimista que sea la cosecha de bancas, el gremialismo peronista seguirá lejos de los 39 diputados de extracción sindical que había entre 1973 y 1976 y que se redujeron con el correr de los años: entre 1983 y 1993 fueron 23; entre 1993 y 2003, 17; entre 2003 y 2011, 13; entre 2011 y 2019, 12; entre 2019 y 2023, 10, y la misma cifra desde 2023 hasta fines de 2025.
Por eso los sindicalistas quedaron conformes con el reparto de lugares que resolvieron Kicillof, Cristina Kirchner y Sergio Massa para la lista de candidatos a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Es que, hasta hace 10 días, aún estaba en firme el acuerdo interno entre los 3 líderes de Fuerza Patria por el cual cada uno iba a nombrar a un sindicalista para que figure entre los primeros 15 postulantes de la nómina.
Dentro de ese esquema habían trascendido algunos nombres posibles para ocupar esos lugares en la lista: el hijo de Hugo Moyano, aportado por Kicillof sobre la base de una propuesta de la CGT; Palazzo, sugerido por Cristina Kirchner, y Omar Plaini (canillitas) o Carlos Acuña hijo (estaciones de servicios), impulsados por Massa.
En algún momento de las complejas negociaciones, la CGT temía que se rompiera el acuerdo interno al que llegó el peronismo porque, advertía, “Cristina quiere designar al 90% de la lista, incluyendo a (Juan) Grabois; Sergio busca retener sus 4 diputados y Axel presiona para proponer a no menos de 6 candidatos″.
Finalmente, con el cierre de las listas de este fin de semana llegó el alivio para el sindicalismo: la nómina bonaerense tiene a Siley en el cuarto puesto; Palazzo, en el quinto; Moyano, en el noveno, y Yasky, en el número 13. Es decir, dentro de los primeros 15 que se consideran “entrables” en el Congreso en la elección de octubre.
