El conflicto en el Ente de Cultura de Tucumán ha llegado a un punto de quiebre tras años de promesas gubernamentales que nunca se materializaron en mejoras concretas. Miguel Arévalo, secretario general de la Junta Interna de ATE, denunció un agotamiento generalizado del personal ante la falta de diálogo efectivo con las autoridades del área. "Desde que asumió el presidente -Humberto- Salazar, el pedido fue que acompañemos, y eso hicimos, pero las promesas no se concretan", expresó con firmeza el dirigente gremial. El malestar se extiende desde las áreas administrativas hasta los cuerpos artísticos que sostienen la agenda.
La degradación de la infraestructura es uno de los puntos más alarmantes del reclamo, afectando gravemente la seguridad de quienes transitan los espacios culturales de la provincia. Arévalo señaló que el mantenimiento edilicio es prácticamente inexistente, poniendo en riesgo tanto el patrimonio histórico como la integridad física de los trabajadores y el público. "En algunos museos se llueve y se cayó el cielorraso; si no pasó algo grave fue porque el personal estaba de vacaciones", advirtió el referente. Esta crisis incluye al Teatro San Martín, cuyo sistema de aire lleva dos años sin funcionar, según denuncian los trabajadores.
A la crisis edilicia se suma "una alarmante escasez de personal y de herramientas básicas indispensables" para que los artistas puedan desarrollar sus tareas con dignidad profesional. Según el sindicato, la pérdida de cargos por jubilaciones y retiros voluntarios no ha sido cubierta, sobrecargando de tareas al personal técnico que permanece activo hoy. "Faltan armadores, herramientas y ropa de trabajo; los actores no tienen espacio para ensayar ni el coro tiene sus uniformes", detalló Arévalo.
Ante esta situación, los trabajadores han iniciado asambleas permanentes y medidas de quita de colaboración que amenazan con extenderse a una huelga total. El gremio exige una reunión urgente en Casa de Gobierno para destrabar un conflicto que ya lleva meses de negociaciones estériles en la Secretaría de Trabajo. "Tomamos la medida de ir al quita de colaboración porque el cansancio de no tener respuesta es generalizado en todos los cuerpos", sentenció el secretario.
La excelencia artística de Tucumán se ve hoy amenazada por una gestión que, según ATE, prioriza la programación sobre las condiciones mínimas de salud y seguridad laboral. Los músicos de la orquesta y la banda deben trabajar sin atriles ni sillas adecuadas, mientras que los bailarines carecen de espacios aptos para sus prácticas diarias. "Queremos trabajar tranquilos y cómodos, pero necesitamos soluciones para la compra de materiales y el arreglo del clima", reclamó Arévalo. El sindicato sostiene que no se puede brindar un espectáculo de calidad si los cimientos están fallando.
El desenlace de esta crisis depende ahora de la voluntad política del Ejecutivo provincial para atender un pliego de condiciones que los trabajadores consideran básico e irrenunciable. Los 900 afectados se mantienen en estado de alerta, priorizando la dignidad de su labor por encima de una temporada que califican como vacía de contenido estructural. "Necesitamos soluciones; es triste el momento que pasamos pero nos debemos al público y queremos condiciones dignas", concluyó el referente de ATE.