La crisis hídrica en el departamento Simoca ha escalado a niveles críticos, obligando a un despliegue de fuerzas sin precedentes. Mientras el cielo dio un breve respiro, el agua acumulada por el desborde de los ríos Gastona y Salí sigue manteniendo a parajes enteros bajo una situación de peligro extremo.
Operativo con canoas
En Villa Chicligasta, las imágenes del miércoles conmovieron a la provincia. Ante la imposibilidad de ingresar con vehículos convencionales, personal de la Policía, Bomberos Voluntarios y Defensa Civil debió recurrir a canoas y embarcaciones para evacuar a adultos mayores y familias atrapadas.
El operativo fue de alta complejidad: debido a la fuerza de la correntada, los rescatistas debieron, en muchos tramos, lanzarse al agua y nadar para guiar las embarcaciones, asegurándose de que el nivel del agua —que ya cubría calles por completo— no volcara los botes. Ante esta situación, el Jefe de Policía de la provincia dispuso que la División Lacustre se traslade a cada punto crítico para garantizar no solo las evacuaciones, sino también la entrega de alimentos en las zonas que permanecen aisladas.
