La investigación del femicidio que conmocionó a la comuna de Taco Ralo sumó detalles forenses que exponen la brutalidad del ataque. Según fuentes judiciales, el agresor utilizó un revólver calibre 22 largo para terminar con la vida de Luisa Elizabeth Mendoza (50), quien residía en la localidad santiagueña de San Pedro de Guasayán.
El informe forense: Un ataque dirigido a matar
El análisis preliminar del cuerpo de Mendoza confirmó la saña del femicida. La mujer presentaba múltiples impactos en zonas críticas:
Región cervical (cuello), Abdomen izquierdo y la región glútea derecha, con un orificio de salida en el tórax.
En contraste, el cuerpo del agresor, Orlando Vicente Albornoz (60), presentaba una única herida de bala a la altura de la tetilla izquierda, compatible con un suicidio tras el ataque.
Pruebas clave en la escena
El equipo del Ministerio Público Fiscal recolectó evidencias que no dejan dudas sobre la mecánica del crimen:
Ocho vainas servidas: Se encontraron esparcidas en la vivienda, lo que coincide con las heridas de la víctima.
El arma: Un revólver calibre 22 largo, que quedó bajo custodia para pericias balísticas.
Reconstrucción del hecho
Para los investigadores, la desproporción en la cantidad de disparos (ocho contra la mujer y uno solo contra el agresor) es el elemento central que descarta cualquier otra hipótesis y confirma un plan criminal ejecutado con extrema violencia.
La comunidad de la zona sur y de Santiago del Estero permanece consternada por el desenlace de este hecho, que vuelve a poner el foco en la urgencia de medidas de protección ante casos de violencia de género.
