25.02.26
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Frente al recorte nacional, la construcción tucumana lucha por sostenerse

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Jorge Garber, titular de la Cámara de la Construcción local, advirtió sobre la "cuesta arriba" que representa financiar obras sin fondos federales. El sector atraviesa un periodo de marcada incertidumbre mientras la Provincia intenta blindar los proyectos activos para proteger a los trabajadores.
La paralización de los flujos nacionales ha colocado al sector de la construcción en una zona crítica de subsistencia económica. El ingeniero Jorge Garber denunció que la falta de envío de fondos para obras de gran envergadura obliga a una reingeniería constante. “Tucumán ha asumido como propias un montón de obras públicas que se estaban ejecutando con fondos nacionales”, explicó el dirigente. Esta situación traslada toda la presión fiscal a una provincia que ve disminuir su recaudación y coparticipación mensual.

"Sostener las 274 obras activas que hoy tiene la provincia se ha vuelto un desafío logístico y político de máxima prioridad gremial", señaló Garber. Proyectos clave como la cárcel de Benjamín Paz o las viviendas de El Manantial dependen ahora del esfuerzo presupuestario estrictamente local. Garber señaló que para el presupuesto tucumano afrontar estas obligaciones resulta sumamente difícil bajo el actual contexto de ajuste nacional. El ritmo de ejecución se ve amenazado no solo por la economía, sino también por factores climáticos.

La construcción es considerada la "industria madre" por su capacidad de dinamizar setenta y cuatro actividades económicas de forma simultánea. Cada puesto de trabajo directo en la obra genera una cadena de valor que sostiene a miles de familias tucumanas. “Nosotros necesitamos plenamente de la mano de obra que ellos nos proveen para llevar adelante nuestros emprendimientos”, afirmó Garber. Proteger este sector es vital para evitar un efecto dominó que afecte directamente al comercio y los servicios.

La falta de previsibilidad para los años 2026 y 2027 genera un clima de incertidumbre que frena las inversiones en el sector privado. Aunque hay gestiones puntuales por obras nacionales como el aeropuerto, el plan director para el futuro cercano sigue sin definiciones claras. Las empresas desarrolladoras enfrentan una demanda "planchada" en casi todos los municipios, con la única excepción parcial de la ciudad de Yerba Buena. El sector aguarda señales de estabilidad para proyectar nuevas licitaciones que aseguren la continuidad.

Finalmente, la relación con el gremio UOCRA se mantiene en términos de sensatez para navegar juntos esta crisis. Garber destacó la necesidad de buscar un equilibrio competitivo que proteja a la industria local frente a amenazas externas subsidiadas. “Hay que ser moderado entre lo que es competir y tener una protección adecuada de la industria”, sentenció el presidente de la Cámara. El compromiso actual es terminar las obras iniciadas mientras se lucha por reactivar el financiamiento.