15.04.26
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El talento argentino brilla en el espacio mientras lucha contra el desfinanciamiento

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La doctora en Física y astrónoma Olga Pintado analizó el impacto del regreso del hombre a la Luna y advirtió sobre la falta de continuidad en los proyectos científicos de Argentina. Destacó que, aunque profesionales de las universidades nacionales participan de misiones internacionales en la NASA, la desinversión local y la burocracia en los subsidios ponen en riesgo el futuro de la investigación científica nacional.
Para Olga Pintado, el regreso a la Luna es un hito histórico-técnico, pero el contraste con la realidad nacional es inevitable. "La ciencia en este momento está en un estado crítico por la falta de financiamiento", advirtió la especialista tucumana. A pesar del entusiasmo por las futuras bases lunares, la investigadora remarcó que esta no es la primera gran crisis del sector. Para ella, el problema no es la falta de profesionales capacitados, sino la ausencia de políticas de Estado soberanas. Sin una estrategia clara, el potencial local queda relegado frente a los avances de las grandes potencias mundiales.

La astrónoma recordó la década del 60, cuando la Facultad de Ciencias Exactas mantenía convenios con la NASA. En aquel entonces, se lanzaban cohetes desde Chamical con la esperanza de crear un polo espacial de referencia regional. "Acá se termina algo, después se lo empieza como nuevo y se pierde todo el conocimiento", lamentó la experta. Esta falta de continuidad interrumpe procesos de formación y obliga a los expertos a buscar otros horizontes afuera. La desmemoria institucional es, según su visión, uno de los lastres más pesados para el desarrollo tecnológico nacional.

El financiamiento es el principal obstáculo, con subsidios que suelen llegar con varios años de retraso burocrático extremo. "Los subsidios se pagaban años después; así nadie puede prever porque los costos y la ciencia cambian", explicó Pintado. Esta asincronía genera que, para cuando llega el dinero, el proyecto ya haya sido resuelto por equipos de otros países. La falta de una política científica sostenida deja a la Argentina en una desventaja competitiva ante el mundo global. Para Pintado, la previsibilidad es un insumo tan básico como el equipamiento técnico de un laboratorio moderno.

Pintado destacó que el primer robot en Marte fue dirigido por un ingeniero formado académicamente en la UNT local. Asimismo, mencionó que proyectos robóticos internacionales están bajo la dirección de egresados de nuestra zona norteña. "Profesionales tenemos, lo que pasa es que acá nunca hubo una política que se siga", sentenció la doctora física. La calidad educativa regional es el motor que permite a los científicos locales competir en las ligas internacionales.

Finalmente, la investigadora subrayó que para hacer ciencia es imperativo mantener la capacidad de dudar siempre. "Para hacer ciencia hay que dudar de todo; si uno cree que algo es definitivo, no se puede avanzar", afirmó. Instó a no abandonar el método científico ni la curiosidad, herramientas que revolucionaron el pensamiento humano global. La ciencia argentina resiste gracias a una pasión que trasciende las fronteras y los recortes presupuestarios actuales. El desafío es transformar ese talento individual en un proyecto colectivo que logre trascender todos los gobiernos.