El Último Primer Día (UPD) se ha instalado como un rito de pasaje que requiere una mirada adulta responsable y comprometida. Lucas Haurigot Posse, Secretario de Adicciones, sostiene que la presencia de los padres es el factor determinante para un festejo seguro. "Hablar con tu hijo o tu hija de este festejo ya es prevención de salud mental y de adicciones", afirmó el funcionario provincial. El involucramiento familiar en la organización previa permite regular conductas y contener a los jóvenes en esta transición.
Un objetivo central de la gestión es desarticular el vínculo cultural que asocia directamente la diversión con el consumo de sustancias. Se busca que los adolescentes comprendan que el fin de una etapa escolar puede celebrarse sin poner en riesgo su salud. "Estamos tratando de romper esta ecuación instalada: si hay diversión, debe haber bebidas alcohólicas", subrayó con firmeza Haurigot Posse. Desafiar este paradigma social es una tarea colectiva que involucra tanto a los hogares como a las instituciones escolares.
En una acción digna de ser imitada por otros colegios, muchos jóvenes tucumanos han transformado la típica fiesta en actos solidarios. Grupos de egresados optaron por reemplazar el alquiler de salones por campañas de donación destinadas a sectores de bajos recursos. Este gesto demuestra una madurez y conciencia social que rompe con los estigmas negativos que suelen recaer sobre la juventud. Apostar a estas potencialidades permite que el UPD sea recordado por su impacto positivo en la comunidad.
La Secretaría trabaja de manera articulada con el Ministerio de Educación y Salud Mental para abordar la problemática de forma integral. Este despliegue territorial busca cuidar a quienes aún no han ingresado al consumo y recuperar a quienes ya padecen una adicción. Haurigot Posse destacó que los adolescentes de hoy tienen más información y canales de comunicación distintos que las generaciones previas. La política pública se adapta a estas nuevas realidades digitales para llegar con mensajes claros y efectivos.
El cierre del ciclo secundario debe ser un recuerdo alegre y saludable que marque el inicio de un nuevo proyecto de vida. A los estudiantes, el mensaje oficial es disfrutar de este paso importante con plena responsabilidad y respeto por sí mismos. "Festejá con alegría, pero sin exceso, con responsabilidad, porque te podés divertir sin consumir nada", recomendó el secretario como reflexión final. El desafío es que los adultos acompañen este proceso para garantizar que la celebración no empañe el futuro.