Profesionales de prevención de adicciones se preparan para presentar los resultados del último estudio sobre consumo en adolescentes escolarizados de Tucumán. La investigación, realizada durante el año 2025 en más de cuarenta y cinco escuelas públicas y privadas, analizó a jóvenes de entre doce y dieciocho años. El objetivo central de este relevamiento fue determinar la aparición de nuevas dependencias para poder trazar políticas públicas preventivas claras y efectivas. "Los resultados los tuvimos en enero de este año", explicó el secretario de Adicciones de la Provincia, Lucas Haurigot Posse, quien remarcó la urgencia de abordar integralmente esta problemática.
Los datos revelan que la ingesta de bebidas tradicionales sigue liderando de manera indiscutida las estadísticas de consumo problemático en la provincia. Existe una profunda preocupación en el ámbito sanitario por la naturalización de estas conductas en los espacios de recreación juvenil durante los fines de semana. "La bebida alcohólica sigue siendo la sustancia más consumida en nuestros adolescentes y jóvenes", advirtió tajantemente el psicólogo clínico especializado en adicciones. El profesional remarcó que hoy "hay una ecuación muy fuerte instalada en la sociedad que diversión va de la mano del consumo".
Paralelamente, el estudio arrojó una advertencia inédita y alarmante sobre el impacto de la tecnología y los juegos de azar virtuales en los menores. Por primera vez, las plataformas digitales de juego y las apuestas online figuran en las encuestas como una amenaza concreta y de rápido crecimiento. En este sentido, el especialista alertó sobre el grave impacto de la publicidad engañosa: "Aparecen personajes ligados al deporte muy famosos que van presentando esta actividad como si fuera totalmente inofensiva".
Además de las pantallas, irrumpen con fuerza nuevas modalidades de consumo físico que vulneran silenciosamente la salud integral de los estudiantes tucumanos. Se detectó un alto índice de uso de bebidas energizantes en varones y un incremento sostenido del cigarrillo electrónico o "vapeo" principalmente en mujeres. Lo más grave del informe es el marcado descenso en la edad promedio en la que los chicos comienzan a experimentar con estas peligrosas prácticas. Mientras el alcohol inicia a los catorce, "el tema de estas apuestas online está apareciendo un poco antes, estamos hablando de trece a catorce años".
Frente a este complejo escenario social, el rol del entorno familiar se vuelve el escudo protector más importante y absolutamente irremplazable para los jóvenes. A pesar del cansancio diario, las extensas jornadas laborales y las múltiples obligaciones económicas, los padres asalariados no deben delegar jamás su función preventiva. Los especialistas subrayan que el diálogo constante y la supervisión atenta en el hogar marcan la diferencia en el desarrollo psicoemocional de la juventud. "El papá o la mamá o el adulto responsable debe seguir acompañando por más que el chico tenga dieciséis, diecisiete o dieciocho años", enfatizó Haurigot Posse.
El desafío actual exige que las familias asuman una posición activa y vigilante frente a las múltiples presiones de consumo que enfrentan los menores. La comunicación abierta y la imposición de límites saludables y razonables son herramientas fundamentales para contrarrestar la enorme oferta de sustancias y plataformas digitales. Los expertos insisten en que dedicar tiempo de calidad al finalizar la exigente rutina de trabajo es una inversión vital que puede salvar vidas. Como concluyó el especialista durante la entrevista de manera contundente: "Hablar de estos temas con nuestros hijos ya es prevención de adicciones".