El próximo lunes 9 de marzo, las calles tucumanas volverán a teñirse de reclamos en el marco del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. La concentración principal tendrá lugar a las 18 horas en la zona de Tribunales, sobre calle Sarmiento al 400, para luego marchar hacia Plaza Independencia. Según explicaron desde la organización, la decisión de movilizar ese día responde a dificultades logísticas y de transporte que suelen presentarse durante los domingos. Este acto contará además con diversas intervenciones artísticas y la lectura de un documento conjunto que resumirá las demandas actuales del sector.
La principal consigna de este año se centra en el rechazo absoluto a la reforma laboral impulsada por el oficialismo nacional, que agrava la precarización. Para las militantes, este escenario implica un retroceso histórico en las conquistas obtenidas por la clase trabajadora, afectando especialmente a las mujeres en sectores informales. "Tenemos un escenario de fuerte ataque a los derechos de las mujeres y del conjunto de la clase trabajadora", afirmó Alejandra del Castillo. La flexibilidad horaria y la extensión de la jornada laboral dificultan aún más la posibilidad de sostener las tareas de cuidado doméstico, sostiene.
El impacto de la crisis se extiende también al ámbito previsional, donde la eliminación de las moratorias jubilatorias deja a miles de madres sin cobertura. El vaciamiento de las arcas de la Anses y el posible aumento de la edad para jubilarse son vistos como una declaración de guerra económica. Esta situación empuja a las familias trabajadoras hacia una pobreza estructural que impide garantizar derechos básicos como la salud y la educación. La dirigente advirtió que estas políticas buscan desestimar logros históricos para volver a foja cero en materia de autonomía financiera femenina.
En un año marcado por el 50 aniversario del último golpe de Estado, el movimiento feminista también vincula su lucha con la memoria y la verdad. Denuncian que el avance de protocolos represivos y el fortalecimiento de los servicios de inteligencia buscan criminalizar la protesta social en todo el país. "Es muy importante ganar las calles el 8 pero también el 24 de marzo", señaló Del Castillo, trazando un puente histórico. "La defensa de las libertades democráticas se vuelve indispensable frente a un gobierno que intenta profundizar el control sobre quienes deciden manifestarse", agregó.
La "impunidad judicial en Tucumán" es otro de los ejes que motorizan la convocatoria, con casos emblemáticos que siguen sin encontrar una respuesta justa. El pedido de anulación del juicio en el caso de Carolina Monteros y la falta de autores materiales sentenciados por Paulina Lebbos generan indignación. Estas situaciones demuestran, según la organización, la existencia de un blindaje político y judicial que protege sistemáticamente a los sectores poderosos. "Es una nueva demostración de la impunidad que hay en la provincia para blindar a los poderosos", sentenció la referente durante la entrevista.
Ante la envergadura del ataque, las organizaciones plantean que la única salida posible es la acción colectiva y el llamado a una huelga general efectiva. Entienden que no es momento de mantenerse en un plano defensivo, sino de ganar las calles para derrotar las políticas de ajuste estructural. La historia de lucha del movimiento demuestra que las conquistas se logran mediante métodos de acción como las marchas, las tomas y los paros. Por ello, instan a toda la sociedad a sumarse al reclamo para frenar el avance sobre los derechos básicos de toda la población.