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“Sacrificio de muchos años perdido en días”: el desgarrador testimonio tras la inundación en La Madrid

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La localidad tucumana enfrenta una de sus peores crisis hídricas por el desborde del río Marapa. Entre el barro y la incertidumbre, los vecinos se refugian en la ruta 157, cuestionan la respuesta oficial y agradecen la solidaridad popular.

La imagen en La Madrid es desoladora. Lo que antes eran calles y accesos hoy es un espejo de agua marrón que lo cubre todo. Tras el desborde del río Marapa, la Ruta Nacional 157 se ha convertido en el único refugio seguro para cientos de familias que, con lo puesto, observan desde lo alto cómo el agua invade sus hogares.

Juan, un trabajador del transporte que refleja el sentir de todo un pueblo: la impotencia de ver años de esfuerzo sumergidos en cuestión de horas.

Una madrugada de escape

Según relató Juan, la situación escaló de forma dramática durante la madrugada. "Al principio había venido poca agua, pero como a las cinco de la mañana vino otro golpe fuerte y tuvimos que movernos", explicó. El vecino también cuestionó la previsión de las autoridades, señalando que los cortes de ruta se realizaron de forma tardía, cuando el nivel del agua ya era crítico.

“Es tristeza. Sacrificio de muchos años que en tres o cuatro días no te queda nada”, resumió con la voz entrecortada.

Solidaridad en el asfalto y críticas a la política

Mientras el servicio de transporte se encuentra paralizado, los vehículos de trabajo han cambiado su función: ahora son refugios temporales. "Dormimos en el auto, pero hay gente que no tiene nada. Usamos el coche para resguardar a chicos que no tienen dónde estar", contó Juan.

Ante la falta de una respuesta estatal que los vecinos consideren suficiente, la solidaridad civil ha tomado la posta:

Donaciones: Vecinos de Graneros, Alberdi y Simoca se acercan con comida y agua.

Resguardo: Familias comparten sus vehículos y carpas improvisadas.

Contraste: Juan fue tajante al referirse a la dirigencia: “Los políticos vienen a sacarse la foto nomás”.

 

El fantasma de 2017

Para La Madrid, las inundaciones no son una novedad, pero esta vez la magnitud parece superar los registros históricos. Juan, que vive a media cuadra del centro, comparó esta situación con la catástrofe de hace casi una década.

Más allá de los muebles y electrodomésticos, el dolor más profundo radica en lo afectivo. Juan tuvo que abandonar su casa dejando allí a sus perros, con la incertidumbre total sobre su destino. “No sé si estarán vivos”, confesó, resumiendo el drama de miles que hoy esperan que el río dé tregua para volver a empezar desde cero.