La Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales (ENAC) trazó un panorama desolador sobre la realidad que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en todo el territorio argentino. Para su titular, Leo Bilanski, el país asiste a la implementación deliberada de un esquema que atenta contra la producción nacional y el empleo registrado. "Estamos frente a un modelo de exclusión que no contempla a las PyMEs como motor del desarrollo", sentenció el dirigente durante la entrevista. Esta situación ha generado una alarma generalizada en los cordones industriales que hoy ven mermada su actividad cotidiana por la falta de un rumbo claro.
El cierre de persianas en los barrios y parques industriales no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa de una recesión que se profundiza mes a mes sin señales de alivio. Bilanski destacó que cada empresa que desaparece representa familias que se quedan sin sustento y un retroceso irreparable para la economía real de las provincias. "No son solo números en una planilla, son sueños y años de esfuerzo que se evaporan por la falta de un rumbo claro", señaló con mucha crudeza. La preocupación radica en que este proceso de desindustrialización parece acelerarse ante la indiferencia de las autoridades nacionales y provinciales.
Al analizar la filosofía que sustenta las medidas actuales, el referente empresarial fue categórico al cuestionar la interpretación oficial sobre el funcionamiento de los mercados y la libertad individual. Según su visión, el Estado ha desertado de su rol regulador, dejando a los eslabones más débiles de la cadena productiva a merced de una competencia desigual. "Lo que hoy pregonan como libertad económica termina siendo, para muchos trabajadores, la libertad de morirse de hambre", disparó Bilanski con indignación. Este escenario se vuelve más hostil en el interior, donde los altos costos logísticos agravan la crisis de las PyMEs locales.
La caída estrepitosa de las ventas minoristas ha impactado de lleno en la capacidad instalada de las fábricas, muchas de las cuales operan hoy en niveles históricamente bajos por falta de demanda. El titular de ENAC explicó que sin consumo interno no hay posibilidad de sostener la estructura de costos fijos, lo que deriva en despidos y suspensiones. "Si la gente no tiene dinero en el bolsillo, las máquinas se detienen y el círculo virtuoso de la economía se rompe definitivamente", analizó el empresario. La mayoría de los sectores industriales reportan una ociosidad que pone en serio riesgo la supervivencia de las plantas fabriles.
Desde el sector se reclama de manera urgente la implementación de políticas que fomenten el valor agregado y protejan el mercado interno de la apertura indiscriminada de importaciones de bienes finales. Para los integrantes de ENAC, la ausencia de un plan productivo nacional es una decisión política que busca favorecer a los sectores primarios y financieros. "Pareciera que el objetivo es primarizar la economía y descartar a quienes transformamos la materia prima en las provincias", denunció Bilanski. La falta de créditos a tasas razonables para capital de trabajo es otra de las barreras que asfixia el día a día empresarial.
Finalmente, el dirigente hizo un llamado a los gobernadores y legisladores de todo el país para que tomen cartas en el asunto y defiendan el patrimonio productivo de sus jurisdicciones regionales. El federalismo económico se encuentra bajo ataque debido a la centralización de recursos y la quita de incentivos para las economías regionales que motorizan los pueblos. "Si no reaccionamos a tiempo, el daño al tejido social será de tal magnitud que tardaremos décadas en reconstruir lo perdido", concluyó Bilanski.