En el marco del inicio de la zafra en el Ingenio Cruz Alta, la directora ejecutiva de la Compañía Azucarera Los Balcanes, Catalina Rocchia Ferro, fue la oradora del acto central y brindó un discurso con fuertes definiciones dirigidas al Gobierno nacional, además de anunciar nuevas inversiones para la planta.
La jornada comenzó con una misa y la bendición de frutos y herramientas de trabajo, en una ceremonia encabezada por el sacerdote Malusi Mcanana, presbítero de origen sudafricano y doctor en Derecho Canónico, quien actualmente realiza una experiencia pastoral en Tucumán antes de asumir funciones diplomáticas en la Santa Sede. Su homilía estuvo centrada en la fe, el trabajo y la esperanza.
El acto fue presidido por el presidente del grupo, Jorge Rocchia Ferro, y la vicepresidenta Catalina Lonac, quienes encabezaron la ceremonia junto a autoridades provinciales, industriales, trabajadores y representantes del sector. En representación del Gobierno provincial participó el secretario de Producción, Eduardo Castro.
En su discurso, Catalina Rocchia Ferro dirigió un mensaje directo al Gobierno nacional. “Señor Presidente (Javier Milei), con todo respeto, necesitamos ser escuchados. Somos un sector que genera empleo, paga impuestos y produce”, expresó.
En esa línea, reclamó seguridad jurídica, acceso a financiamiento y la implementación de políticas que favorezcan al sector, como la ley de biocombustibles. “Necesitamos reglas claras para poder seguir invirtiendo. No pedimos ventajas, pedimos jugar con las mismas reglas”, sostuvo.
También advirtió sobre el impacto que podría tener la apertura de importaciones. “El fantasma del azúcar brasileño sería la ruina para el norte argentino”, afirmó, al señalar que una caída en los precios internos afectaría a cañeros e ingenios.
“No somos los primos pobres. Tenemos ganas de salir adelante y de producir”, remarcó, en uno de los pasajes más enfáticos de su intervención.
Anuncios de inversión en el ingenio
Durante su exposición, la ejecutiva también confirmó nuevas inversiones para el Ingenio Cruz Alta con el objetivo de fortalecer la capacidad productiva. “Me comprometo a que terminemos la caldera y que pongamos el quinto molino”, anunció, en referencia a obras clave para incrementar la molienda y mejorar la eficiencia del proceso industrial.
Asimismo, destacó el rol de los trabajadores dentro de la estructura de la empresa. “No son empleados, son colaboradores y socios estratégicos”, expresó.
Del acto participaron el gerente general del grupo, Diego Núñez; el gerente del ingenio Cruz Alta, Roberto Albornoz; Cristian Kertens; el rector de la Universidad de San Pablo-T, Ramiro Albarracín; autoridades comunales y judiciales, además de cañeros, proveedores y trabajadores del sector.
También estuvieron presentes el delegado comunal de Cruz Alta, Daniel Manuel Hernández; la subdelegada, Sandra Serna; y la jueza de Paz, Sandra Ríos, quienes acompañaron la ceremonia junto a funcionarios locales.
El inicio de la zafra en Cruz Alta se dio en un contexto de desafíos para la agroindustria azucarera, donde el sector insiste en la necesidad de políticas que garanticen competitividad y previsibilidad para sostener la producción y el empleo en la región.
