Golpeado por causas judiciales que investigan un presunto enriquecimiento ilícito y el uso de dádivas, el funcionario más cercano al Presidente entró en una fase de "hibernación" política. Las conferencias de prensa se silenciaron y su despacho en la Jefatura de Gabinete empezó a sentirse más vacío. En Balcarce 50, el hermetismo es total, pero los pasillos hablan: el margen de maniobra de Adorni se ha reducido a su mínima expresión.
Ante el vacío, Karina Milei ha dejado de ser la estratega en las sombras para convertirse en la Jefa de Gabinete de facto. "El Jefe", como la llama su hermano, ha tomado las riendas de la negociación política con una contundencia que sorprendió incluso a los aliados más veteranos. No solo es quien ahora recibe a los gobernadores para destrabar la agenda legislativa, sino que también ha comenzado a "limpiar" las estructuras territoriales. El desplazamiento de Agustín Romo en la provincia de Buenos Aires fue el primer aviso: la estructura de La Libertad Avanza responde directamente a su escritorio.
Tensiones internas y el avance de Patricia Bullrich
El debilitamiento de Adorni no solo fortaleció a Karina, sino que abrió una brecha por la que Patricia Bullrich no tardó en entrar. La ministra de Seguridad, con su habitual olfato político, salió a marcar territorio, sugiriendo que el vocero "no tiene el cuero tan duro" para resistir los embates del poder. Esta interna expone un Gabinete que se reconfigura en tiempo real, donde los ministros evitan quedar asociados al "caso Adorni" mientras intentan adivinar quién será el próximo en ganar o perder el favor del triángulo de hierro presidencial.
El "ancla" de la inflación y el refugio en Jerusalén
El clima social también presiona. Con un dato de inflación difícil de digerir y una caída sostenida en las encuestas, el Gobierno busca desesperadamente recuperar la iniciativa. La narrativa oficial ha mutado: ahora se culpa al conflicto en Medio Oriente por la aceleración de precios, mientras se intenta resucitar la esperanza del "segundo semestre".
En este contexto de máxima tensión interna, el Presidente ha decidido refugiarse en su agenda internacional. Este sábado, Javier y Karina Milei volarán hacia Jerusalén para celebrar el Día de la Independencia de Israel, un viaje que busca reafirmar la identidad espiritual y política del mandatario, alejándolo —al menos por unos días— del ruido de una Casa Rosada que hoy se reorganiza bajo el mando absoluto de su hermana.
