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Derrumbe del petróleo: El crudo cayó un 13% y ya no hay excusas para sostener los aumentos de precios de las naftas

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El escenario energético global cambió drásticamente en las últimas horas. Tras el anuncio de Irán de que el Estrecho de Ormuz —el paso marítimo más crítico para el petróleo mundial— está "completamente abierto", el precio del barril se hundió un 13%.



El escenario energético global cambió drásticamente en las últimas horas. Tras el anuncio de Irán de que el Estrecho de Ormuz —el paso marítimo más crítico para el petróleo mundial— está "completamente abierto", el precio del barril se hundió un 13%. El Brent, que hace días amenazaba con disparar la inflación global, retrocedió hasta los U$S 86,30. Esta apertura, sumada a la tregua de 10 días, elimina de un plumazo el principal argumento que las petroleras venían usando para justificar las subas en los surtidores locales: la "incertidumbre internacional".


En Tucumán, la nafta sube por ascensor y baja por la escalera


Mientras Wall Street festeja con subas del 2% y el mundo respira aliviado por la baja de costos energéticos, en las estaciones de servicio de San Miguel de Tucumán y Yerba Buena reina el silencio. Es aquí donde el análisis se vuelve crítico:

    Cuando el crudo amagó con subir por el conflicto, el impacto en Argentina fue inmediato.

    Ahora que el petróleo cayó un 13% en un solo día (sumado a las bajas previas), la lógica de "paridad de importación" que defiende el Gobierno debería obligar a una rebaja proporcional.

Sin embargo, en un contexto de caída del consumo interno (como vimos con la carne y la misma nafta), las empresas suelen retener estos beneficios para "sanear sus balances", dejando al consumidor tucumano pagando un combustible "a precio de guerra" cuando la guerra entró en pausa.


La trampa del superávit y los bolsillos vacíos


Para el gobierno de Milei, esta caída del petróleo es una noticia agridulce. Por un lado, ayuda a bajar la inflación; por otro, complica la recaudación vía impuestos a los combustibles si el precio final no se mueve. Si el barril bajó de más de US100aUS 86 y el litro en Tucumán sigue arriba de los $2.000, estamos ante una transferencia directa de recursos de los trabajadores hacia las petroleras y el fisco. Con una caída de ventas de combustible que ya ronda el 5% en la provincia, sostener estos precios es, lisa y llanamente, asfixiar lo poco que queda de actividad económica local.


Conclusión: La prueba de fuego para las petroleras


La apertura total de Ormuz deja al desnudo la voracidad del mercado local. Si en la próxima semana no hay un anuncio de reducción de precios, quedará claro que el "libre mercado" en Argentina funciona solo cuando el viento sopla a favor de las empresas. El alivio en Medio Oriente es real y contundente; que llegue a los surtidores de la Av. Kirchner o la Av. Perón dependerá ahora exclusivamente de la voluntad política y empresarial de no seguir castigando un consumo que ya está en mínimos históricos.