Según detalló Victoria Desjardins, directora de Educación municipal, se reforzó la presencia de la Guardia Urbana (GUM) en las inmediaciones de los colegios y se habilitaron canales de alerta directa a través de sistemas como "Ojos en Alerta" y la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Si bien en Yerba Buena aún no se registraron pintadas o mensajes concretos, el objetivo es actuar de forma proactiva para evitar cualquier incidente.
El diagnóstico social: soledad y falta de límites
Más allá de la seguridad, la funcionaria —quien también es docente de secundaria— aportó una visión crítica sobre el origen del problema. Advirtió que existe una "generación de chicos muy solos" y que las amenazas podrían ser un pedido de auxilio enmascarado en la lógica de la viralización de redes sociales. "Hay un 'necesito que me miren' muy fuerte", sostuvo Desjardins, vinculando la conducta de los adolescentes con la frustración que genera la hiperconectividad y la búsqueda de modelos ideales inalcanzables.
Críticas al rol familiar y el fin de la "laxitud"
Un punto central del planteo municipal es la ausencia de los adultos. Desjardins fue contundente al señalar que los padres son el "eslabón más complejo" del sistema y que muchos jóvenes de entre 13 y 18 años se encuentran en una situación de abandono emocional. Ante esto, Yerba Buena se suma a la postura de la Provincia de recuperar la autoridad escolar. Se evalúan sanciones que van desde la expulsión en casos graves hasta multas económicas a las familias, buscando terminar con años de excesiva permisividad en el sistema educativo.
Hacia un abordaje integral
La respuesta de Yerba Buena no busca ser solo punitiva, sino que apunta a restablecer el contrato entre la escuela y el hogar. Las autoridades insisten en que la movilización de recursos de seguridad por lo que algunos llaman un "chiste" tiene consecuencias reales y costosas para el Estado. Por ello, el municipio ha puesto a disposición sus áreas sociales para brindar contención, mientras insiste en que la solución definitiva debe empezar en casa, dotando a los chicos de herramientas de comunicación que hoy parecen haber perdido.
