Héctor Paletta, el encargado del VAR en el último Superclásico, salió a defender su decisión de no llamar a Darío Herrera en la polémica jugada final entre Blanco y Martínez Quarta. Con una frase que ya recorre todos los portales, el árbitro sentenció: “Es una jugada gris: para la mitad de la biblioteca es penal y para la otra mitad no”.
Según Paletta, su filosofía es no buscar "hormigas" y respaldar al árbitro que está "oliendo el pasto", asegurando que el contacto de Blanco no tuvo la fuerza suficiente para derribar a un jugador de la contextura de Martínez Quarta, quien, a su criterio, "exageró la caída".
El árbitro denunció además un clima de hostigamiento extremo tras el partido. Reveló que filtraron su número de teléfono y recibió constantes amenazas, aunque por suerte su familia quedó al margen.
Para desmarcarse de las acusaciones de favoritismo por su hermano Gabriel (exjugador de Boca), Paletta recordó que él fue quien anuló el gol de Milton Giménez en el Superclásico anterior que ganó River: “¿Ahí no dijeron nada de mi familia?”, disparó, reafirmando que su decisión contó con el aval total de Federico Beligoy y la dirección arbitral de la AFA.
