Bajo la consigna de que “acompañar el cambio no es aplaudir todo”, el partido liderado por Mauricio Macri buscó diferenciarse de las formas y decisiones recientes de la Casa Rosada, enviando un mensaje de advertencia sobre el comportamiento de ciertos funcionarios.
Críticas a la "soberbia" interna
Sin mencionar directamente al Jefe de Gabinete, el manifiesto apunta contra quienes, según el PRO, obstaculizan el proceso desde las filas oficiales. El texto identifica dos amenazas para la Argentina: el populismo externo y los enemigos internos.
“El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre... y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, sentencia el comunicado.
De la macroeconomía al bolsillo
El PRO fue enfático al señalar que los logros en las cuentas públicas aún no se perciben en la calle. Si bien reconocieron avances en el inicio de la gestión libertaria, aclararon que “empezar no es llegar” y reclamaron que el ajuste macroeconómico se traduzca en mejoras tangibles para la ciudadanía.
El partido reclamó enfocarse en "lo que falta", mencionando ejes clave como: Mejor infraestructura (rutas y hospitales), fortalecimiento de la educación y cuidado de los logros alcanzados hasta el momento.
El factor Adorni
El pronunciamiento no es casual. Llega poco después de que Fernando de Andreis, mano derecha de Macri, cuestionara públicamente la continuidad de Adorni ante las sospechas sobre su evolución patrimonial. Con este texto, el PRO deja claro que su rol en la coalición legislativa no implica un "cheque en blanco" y que exigirá la ejemplaridad que el Gobierno demanda al resto de la sociedad.
“Que el cambio cambie tu vida. Ese es el próximo paso”, concluye el documento, marcando una hoja de ruta que pone al bienestar social y la transparencia por encima de la retórica oficialista.
