La fibromialgia es una patología compleja que trasciende el simple cansancio, manifestándose principalmente a través de un dolor persistente en las partes blandas del organismo. Según explicó la Lic. Paula Juárez, esta afección "tiene que ver principalmente con el dolor generalizado en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies". La especialista remarcó la intensidad de este padecimiento al señalar que "es un dolor que lo siente la persona las 24 horas del día, los 365 días del año". Esta cronicidad convierte al síntoma en una carga constante para quienes la sufren, afectando músculos, tendones y articulaciones de manera ininterrumpida.
Además del dolor físico, la enfermedad se manifiesta mediante otros pilares sintomáticos que deterioran profundamente la calidad de vida de los pacientes tucumanos. Entre ellos, Juárez destacó la fatiga crónica, describiéndola como "un cansancio extremo donde a la persona le cuesta muchísimo sentirse descansado a pesar de tener descanso". A esto se suma la denominada 'fibroniebla', que provoca que los afectados lleguen a "olvidarse cosas cotidianas como dónde dejó las llaves o qué venía a hacer a esta habitación". Estas manifestaciones cognitivas y físicas suelen estar acompañadas de insomnio, ansiedad y depresión en la mayoría de los casos.
El perfil demográfico de la enfermedad muestra una clara prevalencia en la población femenina, alcanzando estadísticas que preocupan a las organizaciones de salud locales. Juárez indicó que el diagnóstico "se da mucho más en mujeres que en hombres, en un 90%", aunque aclaró que se puede presentar en cualquier franja etaria. En la fundación que preside, han observado casos donde "tienen fibromialgia la abuela, la mamá y la hija", evidenciando una posible recurrencia familiar. No obstante, es en la adultez y en los adultos mayores donde las crisis suelen presentarse con mayor fortaleza, requiriendo una atención mucho más específica.
Uno de los mayores obstáculos para los pacientes es el arduo camino hasta obtener un nombre para su dolencia, debido a la falta de estudios específicos de laboratorio. La presidenta de la fundación subrayó que "el diagnóstico se hace por descarte de otras enfermedades", lo que obliga a las personas a deambular por diversos consultorios. "Muchos médicos suelen decir 'no tenés nada' porque los análisis salen bien", lamentó Juárez, enfatizando que esto genera una profunda desesperanza en el paciente.
Por ello, abogó por profesionales informados que puedan realizar una derivación precisa hacia reumatólogos que comprendan integralmente la patología y su umbral de dolor. Finalmente, para mejorar el bienestar de quienes conviven con el síndrome, se recomienda un abordaje multidisciplinario que combine medicina, nutrición y apoyo comunitario. Juárez destacó que "la atención tiene que llevar psiquiatra, psicólogo, reumatólogo y una nutrición equilibrada" como la dieta mediterránea. En este contexto, la fundación invita a una caminata de visibilización desde la Casa Histórica hasta Plaza Independencia para concientizar a la sociedad. "La educación y el apoyo en grupos funcionan como un paliativo esencial para sostener a quienes sienten que un camión les pasó por encima", concluyó la licenciada.